Lo prohibido (novela completa) - 30

Total number of words is 4862
Total number of unique words is 1737
35.7 of words are in the 2000 most common words
46.6 of words are in the 5000 most common words
52.5 of words are in the 8000 most common words
Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
_elegantes y distinguidas_, y aquí paro de contar, porque no acabaría.

IV
Mi tío había perdido en los tristes meses de su rápido decaimiento
algunas piezas importantes de su hermosa dentadura, y por aquéllos en
mal hora abiertos portillos se le iban las _efes_, las _zetas_ y otras
letras mal avenidas con la disciplina de una correcta pronunciación.
Como meneaba bastante las manos al hablar, parecíame que quería coger
al vuelo las letras fugitivas para traerlas á su obligación. Hechas las
confidencias que acabo de mentar, ya no se paró en barras mi lacrimoso
tío.
--¿La ves, la ves? --me dijo aplicando sus labios á mi oído, á
punto que Pilar salía, después de pasar por delante de nosotros muy
emperejilada--. A sus años, no piensa más que en componerse, y en si
se _llevan_ ó no se _llevan_ tales cosas... Ya te llevaría yo derecha,
si tuviese ahora veinticinco años como cuando me casé... ¿Y por qué
me casé? preguntarás. Porque Pilar me tiranizó con su elegancia y sus
tirabuzones á lo Adriana de Cardoville. Yo era entonces _dandy_, y te
lo diré en confianza, uno de los más tontos de aquella hornada. Mi
sueño era que á mi mujercita la citaran los periódicos que hablan de
bailes y recepciones, y que nos cayera mucho dinero por herencia ó por
negocios, para hacernos marqueses, dar bailes, tés y meter bulla...
¡Trabaje usted para esto! Los cuartos no parecen... afanes, quiero
y no puedo, espíritu de imitación, y estirémonos mucho para llegar,
sin llegar nunca... ¡Ay, qué vida, hijo; qué brega! ¡Hemos llegado
á viejos, fatigados de tanto estirón, sin una peseta! Mi mujer no
ve estas cosas; yo sí: he abierto los ojos, ¡á buenas horas! y ella
continúa tan topo como siempre.
Creí ver en aquel excelente hombre algo de exaltación. Los disgustos
habían quebrantado tal vez su cerebro, y todas las perradas que decía
de la compañera de su vida eran demencia ó quizás chochez, estados
ambos que en tales alturas no habían de tener ya remedio. Desde que
esto advertí, hallaba en su compañía más agrado que en la de otras
personas en el pleno uso de sus facultades. Me divertía oirle echar
pestes de su matrimonio, y poner en solfa los perifollos de la pobre
Pilar. Además de esto, me impulsaban hacia él la idea de que era aún
más desgraciado que yo, y el deseo de consolarnos mutuamente. Debo
decir, entre paréntesis, que los principios morales de mi tío eran
harto endebles, y bastábame esto para comprender las consecuencias
dolorosas de su falta de carácter y para hallar justificadísimas las
desventuras de que se quejaba. Jamás sorprendí en él ni el más ligero
vislumbre de indignación contra mí por los tratos que tuve con su hija.
Esto sólo nos le traza de cuerpo entero, y sirve como para completar
la pintura, hecha por él mismo, de aquella indolencia, de aquella
enervación moral que habían sido los contornos más expresivos de su
carácter durante una larga vida matrimonial y matritense.
Y sigo diciendo que me aficioné á la compañía de aquel buen hombre,
por cierta consonancia que entre él y yo encontraba. En cada uno de
los dos había una cuerda que respondía con simpáticos ecos á las ideas
del otro. O ambos estábamos igualmente idos de la cabeza, ó éramos tan
chocho el uno como el otro, y por ende igualmente pueriles. De esta
compañía salió el consuelo para entrambos: éramos dos columnas caídas
que nos dábamos mutuo apoyo. Con cualquier sandez que él contara me
tendía yo de risa, y yo no tenía más que abrir la boca para verle
reir á él. Yo le buscaba y él me buscaba á mí. Nos íbamos de paseo, á
ver gente y tipos y reirnos de ellos, encontrando placer vivísimo en
la sátira social que sin cesar afluía de nuestros inocentes labios.
Enlazados nuestros brazos, porque mi buen tío tembliqueaba un poco
y yo no estaba muy seguro de piernas, nos íbamos por las calles
principales, ó bien al Prado y Retiro, con mi coche detrás, para
meternos en él cuando nos cansáramos. Por las noches nos metíamos
en los teatros de funciones por horas, porque los dramas y comedias
serias nos apestaban. Lo que don Rafael se divertía con las piezas
cómicas no es para contado. Reía á carcajadas, y los chistes menos
agudos le hacían impresión atroz. Sus sensaciones eran completamente
infantiles; sentía como los seres que empiezan á vivir. Noté una noche
que á mí también me hacían gracia los sainetes, pero mucha gracia, y
que me daban ganas de alborotar como un chico. «¡Si estaré yo tan lelo
como este pobre hombre!» me decía. Pero ¡ay! cuando me quedaba solo y
me metía en mi casa, entrábame una tristeza tal, que hacía proyectos
absurdos de aislamiento y hasta de suicidio.
En Eslava nos tropezamos con mi tío Serafín, que se nos unió, y desde
aquella noche fué de nuestra partida. A la mañana siguiente fuimos
los tres juntos al relevo de la guardia, y seguimos á un regimiento
al compás de la música. Mi tío Serafín confesaba con encantadora
ingenuidad que él tenía que contenerse para no ir delante de las
cornetas, en el tropel de inquietos y entusiastas muchachos. No paraban
aquí nuestras puerilidades, pues nos sentábamos los tres en los puestos
del Prado á beber un vaso de agua con anises, y cuando en cualquier
calle pasábamos por junto á una obra en que estuvieran subiendo un
sillar, nos deteníamos y no abandonábamos el plantón hasta ver la
piedra en su sitio. Don Serafín era inspector de construcciones, y
nos daba cuenta del estado de todas las de Madrid, así públicas como
particulares.
Dicho se está que pasábamos un rato junto á la jaula de los monos en
la Casa de Fieras, y que le hacíamos la visita de ordenanza al león.
Otras veces tirábamos hacia la Cuesta de la Vega, á ver el viaducto por
arriba y por abajo, ó á formar en el apretado corrillo de espectadores
que presencian el juego de la rayuela en las Vistillas. Eramos los
_tres tristes triunviros trogloditas_ de la cencerrada de Raimundo.
Pero lo más salado de nuestros paseos era cuando el tío Serafín
_guipaba_ á una criada bonita. Veíamosle todo carameloso y encandilado,
avivando el paso y queriendo que lo aviváramos también nosotros.
--¿Habéis visto?... ¡Qué mona!... ¿No reparásteis qué ojos me echó?
Y seguíamos tras la fugitiva, hasta que la perdíamos de vista.
--¡Buen par de pillos sois! --decía mi tío Rafael, dejándose llevar,
renqueando--; ¡pero qué pillos! Este Serafín es de la piel del
Diablo... No perdona casada ni doncella...
Para distraerles á ellos y distraerme yo, les llevé algunos domingos
á los toros. Tomaba un palco, y nos metíamos en él los tres, con
más algún otro amigo. Mi tío Rafael se entusiasmaba con todos los
incidentes de la lidia, y de sus ojos salían ríos. Serafín no hacía más
que _guipar_ á derecha é izquierda, buscando las caras bonitas. En la
Plaza fué, bien lo recuerdo, donde Severiano me dió la noticia de que
el Marqués de Flandes se había declarado también huído.
--¿A qué me vienes á mí con esos cuentos? ¡Ni qué me importa á mí!...
Pero aunque yo no quería saber nada, me contó la anécdota del día. No
era preciso bajar mucho la voz, porque don Rafael, entusiasmado con su
homónimo _Lagartijo_, no oía lo que en el palco se hablaba.
--Pues sí: Manolo Flandes ha salido para Francia con las manos en la
cabeza, dejando muchos créditos sin pagar. La pobre Eloísa se encuentra
otra vez en las uñas de los _ingleses_, y me temo que de esta vez me
la han de ahogar de veras... Apencará al fin por Sánchez Botín, uno de
nuestros primeros reptiles, y sin género de duda el primero de nuestros
antipáticos...
Mandéle que se callara. A la salida de la Plaza nos encontramos á
Sánchez Botín, que vino á saludarnos. Debí estar grosero con él. Era
un hombre que me repugnaba lo indecible; odiábale sin saber por qué,
pues jamás me hizo daño alguno. Era, sin género de duda, lo peorcito
de la humanidad. Si hay seres que nos dan á entender nuestra afinidad
con los ángeles, aquél nos venía á revelar el discutido y no bien
probado parentesco de la estirpe humana con los animales. Viéndole
y tratándole, me entusiasmaba yo con el Transformismo y me volvía
_darwinista_, sin que nadie me lo pudiera quitar de la cabeza... Luego
nos encaramos con Torres, que se vino á mi coche... Otro animal,
pero inteligente y, si se quiere, simpático. Aquella tarde le ví más
soberbio, fachendoso y soplado que nunca, vendiendo á todos protección,
hablando muy alto con grosera petulancia. Me convidó á comer; mas no
acepté. Prefería divertirme con mis queridos viejos niños, y nos
fuimos á un _restaurant_, donde estuvimos hasta la hora de irnos á
Lara. Mi tío Rafael se durmió en el palco como un bendito. Su hermano
también tenía sueño; pero con aquello del _guipar_ se despabilaba...
--Nada, nada --les dije, al fin de la pieza--: un huevecito y á la cama.

V
Aquella chochez prematura en que me encontraba habría durado mucho
tiempo sin los sacudimientos que tuve en los últimos días de aquel mes.
Fueron como latigazos que me despertaron, volviéndome á la vida normal
y razonable. Medina, á quien encontré en la calle de Carretas una
mañana, me dijo:
--Si el Perpetuo se hace á 60 á fin de mes, como creo, liquidaremos
admirablemente. Por esta vez, ese perdonavidas de Torres no pondrá una
_pipa_ en Flandes, como dice Barragán.
Aquella tarde volví á la Bolsa. Corrían voces de que la liquidación
del mes sería peliaguda, y estábamos á 28, víspera de San Pedro. El
Perpetuo, que el 15 había estado por debajo de 59, se sostenía en
59,75, con tendencias á ponerse en 60. _Partiendo del Principio_
aseguraba que _le veía_ en 60,20, y Medina, ocultando su complacencia
con la máscara de una frialdad estudiada, afirmaba lo mismo. El 30
se notaron violentísimos esfuerzos por producir una baja, pero sin
resultado. París venía firme, y aquí abundaban las órdenes de compra.
Torres se descolgó aquel día más risueño que nunca, tuteando al
lucero del alba, echando el brazo por encima del hombro á sus amigos
de éste y el otro corro. El 31 no le vimos; Medina y Cecilio Llorente
se secreteaban. Este había hecho con Torres una gran jugada, de la que
resultó que habiendo quedado el Perpetuo á 60 en cifra redonda, Gonzalo
tenía que abonarle, por diferencias, más de un millón de pesetas. Yo
perdía con el mismo Cecilio y otros unas setecientas mil; pero Torres
me había de dar á mí doscientos mil duros. Era el mayor pellizco que yo
había tenido entre mis uñas desde que andaba en aquellos trotes.
El 1.º de Julio, día de liquidación, fuí al Bolsín, en donde me
encontré á Medina, que hablaba con Cecilio Llorente con cierto
misterio. Mandáronme que me acercara, y á las primeras palabras que les
oí vislumbré que no estaban tranquilos. El cobrador de Torres, un tal
Rojas, no parecía; pero lo más grave era que tampoco estaba Samaniego,
nuestro agente.
--¿Quién liquida por Torres? --gritó Llorente con todo el registro de
su gruesa voz.
Silencio en las mesas. Al fin vimos llegar á Samaniego, el cual, por
más que quiso disimularlo, traía en su rostro algo que no nos gustó.
Díjonos que había visto á Torres la noche antes, y que no se había
mostrado muy inquieto por las dificultades de su liquidación.
--Liquidará pasado mañana, lunes ó el martes --aseguró al cabo--. Lo
tengo por indudable. Es que le coge una porción de millones de reales,
y por bien que le vaya, siempre necesita un día ó dos para prepararse.
Por la tarde vino Medina á mi casa, y me dijo que estuvo en la de
Torres y que había observado allí algo de tapujo. El criado no quiso
abrirle, diciendo por el ventanillo que su señor había salido. Por fin
abrieron, y la señora tampoco estaba en casa.
--Es raro --observó Cristóbal pensativo--, porque en ocasiones
semejantes Gonzalete ha sabido dar la cara y pedir las prórrogas con la
frente alta.
Acordéme de que mi operación no había sido publicada (era la primera
que hacía en estas condiciones de informalidad), y me corrió un poco de
frío por el espinazo. Mis distracciones, mis chocheces, la exaltación
enfermiza de mis pensamientos amorosos, tenían la culpa de aquel lance.
«Esto sólo le pasa á un anémico», fué lo primero que se me ocurrió.
Pero aún esperaba una solución feliz, pues si en asuntos del corazón
dominaba en mí el más negro pesimismo, en negocios era cada vez más
optimista y todo lo veía transparente y rosado. Tranquilicé á Medina;
pero él no las tenía todas consigo.
Y por fin saliste de la serie tenebrosa del tiempo, día 2 de Julio,
el más horrible y ceñudo de los días nacidos, á pesar de decorarte
con toda la gala de la luz y cielo de Madrid. Me acuerdo que fué uno
de esos días en que esta Corte parece que despide centellas de sus
techos, de sus agudos pararrayos, de las regadas berroqueñas de su
suelo, de los faroles de sus calles, de las vitrinas de sus tiendas,
y de los siempre alegres ojos de sus habitantes. Salí de mañana á dar
una vuelta por el Retiro y á ver el vigoroso claro-obscuro de aquellos
árboles cuyo verde intenso parece que azulea, á mirar este cielo que
de tan azul parece un poco verde. Quise recrearme en aquella placidez
matutina, oyendo los toques de misa, que suenan como altercado aéreo
entre torre y torre, disputándose los fieles; viendo á las devotas
madrugadoras que de las iglesias salen con su librito en una mano y en
otra las violetas ó rosas que han comprado en la puerta; atendiendo
al vocear soez y pintoresco de los vendedores ambulantes. Cuando
regresé, ya se oían algunos de esos pianos de manubrio que son la más
bonita cosa que ha inventado la vagancia. Dan á Madrid la animación
de una tertulia ó baile de cursis, en que todo es bulla, confianza,
ilusión juvenil, compás de habaneras y polkas, sin que falten tactos
atrevidos y equívocos picantes. Estos pianos, el toque de las esquilas
eclesiásticas, que tañen todos los días y los domingos atruenan; el
ir y venir de gente que no hace más que pasear, y otros mil perfiles
característicos de un pueblo en que toda la semana es domingo, eran
para mí la expresión externa del vivir al día y de esa bendita
ignorancia del mañana sin la cual no hay felicidad que sea verdadera.
Y en aquel caso el mañana era para mí de importancia grandísima. A
pesar de los pesares, no estaba yo muy inquieto y confiaba en que
liquidaríamos pronto sin dificultad. Habíame sentado tan bien el paseo,
que hasta apetito tenía, cosa muy rara en mí. Pero cuando entré en mi
casa, ¡Dios mío lo que me esperaba! Era María Juana, desconcertada,
impaciente. Encontrémela en mi gabinete, y desde que la ví, entróme
un miedo que no sé definir. Echóme los brazos al cuello, y me apretó
mucho. Sus labios estaban secos, su frente parecía una placa de bruñido
marfil, su voz temblaba al decirme:
--Me vas á probar ahora que eres valiente.
--¿Y cómo? --le pregunté sin serlo, pues se me abatieron los ánimos.
--Soportando la mala noticia que te voy á dar. No he querido que lo
supieras por otro conducto... Quería yo darte esta prueba de amistad,
y que me vieras compartiendo tu desgracia... Aún hay esperanzas; aún
puede ser...
--Dímelo de una vez... No me mates á fuego lento. Ese...
--Lo has adivinado... ¡Ah! Se me figura que en mi frente traigo
escrito: _Torres_... Es un trasto. Anoche ha desaparecido de Madrid.
Declaro sin vanidad que no me quedé tan aterrado como parecía natural.
Recibí sereno el golpe, y no ví la cosa enteramente perdida.
--Pero hay de qué echar mano. Tiene fincas...
--¡Ay! ¿Tu operación fué publicada? Creo que no. La de Medina sí. ¿En
qué estabas pensando? Las pérdidas de Medina no son grandes, y él
espera sacar algo. Tú pleitearás... ya sabes lo que son los pleitos.
Al oir esta palabra fatídica, _pleito_, fué cuando me sentí realmente
acobardado. Se me arrugó el corazón y pasóme un velo negro por delante
de los ojos. Me senté. Mi prima me puso su mano blanda en la frente, y
se lo agradecí de veras, porque recibí en ello un gran consuelo.
--Hay que llevarlo con paciencia --dije besándole la mano--. Estas son
las resultas de... Cabeza trastornada, bolsa escurrida... Hija mía, el
amor es muy mal negociante.
--Todavía, todavía no debes darte por perdido en este asunto --dijo
ella interesándose vivamente por mí--. ¿Cuánto das tú por diferencias?
--Unos ciento cuarenta mil duros.
--¿Cuánto te tenía que dar Torres á tí?
--Espelúznate... ¡Doscientos mil!
Después que estas dos cifras vibraron en el aire, hubo un largo y
lúgubre silencio, durante el cual las cifras parecían seguir vibrando.
¡Oh, Dios! todas mis aritméticas habían venido á parar en aquel
cataclismo... y los números ¡ay! eran el alfanje que me segaba el
cuello.
María Juana, compadecida, no quería dejarme entregado á la
desesperación, y acompañando sus palabras de entrañables caricias, me
dijo:
--Ahora vendrás conmigo... no quiero dejarte solo. Cristóbal te espera;
él me mandó que viniera á darte la noticia, y que te llevara á casa
para acordar entre los dos lo que debéis hacer. También irá Cecilio
Llorente, que coge el cielo con las manos.
--¿Pero estás tú segura de que Torres ha desaparecido, ó es
suposición...?
--¡Ah! hijo mío, sobre ese particular no tengas duda. La pobre Paca ha
estado en casa llorando como una Magdalena. ¡Infeliz mujer! Gonzalete
escribió una carta en que dice que no puede pagar. Sólo ha dejado unas
pocas _Cubas_, un talonario del Banco y lo que había en la casa...
--No le dejaremos ni una astilla...
--¡Oh! --exclamó María sin poder evitar que una chispa de júbilo
cruzara por su rostro--, lo que es ahora el espejo biselado irá _pian
pianino_ caminito de mi sala... Vámonos, vámonos; serénate, y se
procurará que el mal, ya que no pueda evitarse, sea la menor cantidad
de mal posible. La vida humana tiene estas caídas; pero también ofrece
grandes consuelos donde menos se espera. Yo no soy pesimista; creo en
las reparaciones providenciales, y al dolor lo tengo por una sombra.
¿Existiría si no existiera luz?
Tanta sabiduría me habría quizás entusiasmado en otra ocasión. En
aquélla, tristísima, sonaba en mis oídos como el ruido de una lluvia
importuna, de esas lluvias que se inician cuando vamos muy bien
vestidos por la calle, y además hacen la gracia de cogernos sin
paraguas.

VI
Todo lo que hablamos aquel día Medina, Llorente y yo, subsiste en
mis recuerdos de un modo caótico. Imposible determinarlo ahora. Sólo
puedo sacar de aquella nebulosa jirones sueltos, palabras é ideas
desgarradas, con las cuales me sería difícil componer un inteligible
discurso... Samaniego, la fianza de Samaniego... ¿En dónde estaba
Samaniego?... ¿Huído también?... Acción judicial... unas operaciones
publicadas, y otras no... la casa de la Ronda... Si Torres se
presentaba, esperanzas de arreglo, aunque todos renunciáramos á la
mitad de nuestro crédito; si no... ¡Ah! Gonzalete no podía acabar en
bien... Y vuelta á la casa de la Ronda, á la fianza de Samaniego... á
la honradez de Samaniego que se tenía por indudable.
Lo que sí recuerdo bien es que, como yo dijera que al día siguiente
vendería mis obligaciones de Osuna, ambos me miraron, quedándose
pasmados y con la boca abierta.
--¿Pero no vendió usted sus Osunas? --gritó Medina persignándose--.
Hijo mío, ahora sí que ha hecho usted un pan como unas hostias.
Volví á sentir el frío aquél por el espinazo.
--Pero usted está ido, amigo mío --observó Llorente--; permítame que se
lo diga.
--Esta es la más negra --murmuró Medina, rascándose la oreja--. ¿Pero
no le dije á usted?...
--Perdone usted: á mí nadie me ha dicho nada.
--Perdone usted...
--Hombre, que no.
--¡Dale! Se lo dije á usted el mes pasado, yendo juntos á Bolsa en
mi coche. Se lo volví á decir el jueves por la noche, cuando me le
encontré en la calle del Arenal en compañía de mi suegro y su hermano
Serafín. Le llamé á usted aparte y le dije: «Venda sin perder un
momento las Osunas... corren malos vientos.»
En efecto: vino á mi memoria el hecho que Medina afirmaba. Me lo había
dicho, sí; pero yo, completamente ido, según ellos, y con el cerebro
como una jaula, de la cual se me escapaban las ideas en figura de
mosquitos, no había vuelto á pensar en semejante cosa.
--¿Pero qué hay con las Osunas?... --pregunté ansioso.
--Ahí es nada: un bajón horrible.
--Ayer las ofrecían á 55, y nadie las quería.
--Mañana las darán á 30, y será lo mismo.
--¿Pero qué hay?
--Un lío de mil demonios. Que ha desaparecido de la noche á la mañana
la garantía territorial. ¡Ay, Jesús, qué hombre éste! Hace días se
empezó á susurrar; pero hoy lo sabe todo el mundo. ¿No ha ido usted
esta semana al escritorio de Trujillo?
--No.
--¿Ni al Bolsín?
--Tampoco.
--¿Ni al Círculo de la Unión Mercantil?
--Tampoco.
--Pues entonces, ¿á dónde ha ido usted, hombre de Dios, y qué ha sido
de su vida?
Dióme vergüenza de contestar la verdad, que era ésta: «He estado en la
Casa de Fieras del Retiro, en el relevo de la guardia de Palacio, y
por las calles viendo subir sillares á las casas en construcción.» El
maldito amor habíame trastornado el seso, sembrando en mi cerebro un
berenjenal. Las berzas del idiotismo, no las flores de la exaltación
poética, eran lo que en mi caletre nacía. Cuando me retiré de allí,
deseando la soledad para entregarme á la meditación de mi desgracia,
para chocar alguna idea con otra y sacar un poco de luz, María Juana
salió á despedirme, y me secreteó esto, cariñosamente consternada:
--Pero tú estás sorbido... ¿no te acuerdas? El viernes, cuando nos
vimos, ¿sabes?... te dije que vendieras las Osunas si las tenías...
Yo había oído ciertas conversaciones. ¿Es posible que no te hicieras
cargo? ¿Qué grillera tienes dentro de esa cabeza?
--No sé... déjame... creo que estoy loco.
--¿Pero no lo recuerdas?
--Sí: me acuerdo y no me acuerdo... No sé... déjame... ¡Lo que á mí me
sucede!...
Salí de aquella casa como alma que lleva el diablo, y me metí en la
mía, zambulléndome de golpe en mi soledad, lago turbio de tristeza,
miedo y desesperación. Tiempo hacía que yo apenas dormía; pero aquella
noche, cosa en verdad muy extraña, apenas me arrojé sobre mi cama,
vestido, quedéme dormido como un borracho. Ello debió durar una hora
nada más; fué sueño estúpido, sedación repentina y enérgica de los
encabritados nervios. Luego desperté como quien no había de volver á
dormir en toda su vida. ¡Despierto para siempre! Tal fué la sensación
de mi cerebro y mis párpados. Y era temprano: las diez apenas. Oí el
piano de Camila que sin duda tenía tertulia de parientes. ¡Oh, qué
atroz envidia me inspiró aquella casa!... ¡Cuánto habría dado por
poder subir, penetrar y decirles: «Aquí vengo á que me queráis, á
que seamos buenos amigos! Estoy arruinado, solo, triste, y necesito
calor de amistad. No os haré daño alguno, no turbaré vuestra paz; seré
juicioso, con tal que me dejéis sentarme en una silla á vuestro lado
y miraros...» Porque me pasaba una cosa muy extraña. Desde que me
entraron las chocheces, les quería á los dos: á Camila como siempre,
con exaltado amor; á Constantino con no sé qué singular cariño entre
amistoso y fraternal. Los dos me interesaban... Deseaba con toda mi
alma hacer las paces con ellos, y arrimarme al fuego de su sencillo
hogar, lo más digno de admiración que hasta entonces había visto yo en
el mundo.
Lo mismo fué cesar el piano que ponerme yo á hacer la liquidación de
mi fortuna, paseo arriba, paseo abajo. Al separarme de Eloísa, mis
nueve millones de reales habían quedado reducidos á menos de siete. Las
ganancias de Enero y Febrero me habían redondeado los siete y un poco
más. Pero luego la quiebra de Nefas me dejaba en los seis y medio. Por
fin, la catástrofe de fin de Junio hacíame perder, por la mala fe de
un truhán, cuatro millones de ganancia; y como yo tenía que dar, por
mis diferencias, ciento cuarenta mil duros, si Torres no me pagaba,
esta suma era mi pérdida efectiva. Porque yo no había de tomar las de
Villadiego, como el otro, dejando á mis acreedores con un palmo de
narices. La depreciación de las Osunas, que tomé al tipo de 97,50,
y habían descendido de golpe á 38, acababa de anonadarme. Mi activo
quedaría pronto reducido exclusivamente á la casa, los créditos de
Jerez y lo que había colocado tres meses antes en la hipoteca de mi
amigo para cancelar sus ruinosos empréstitos.
Por la mañana, después de pasarme toda la noche sin pegar los ojos,
mandé un recado á Severiano para que fuese á verme. No tardó en acudir
á mi cita. Yo tenía un humor endemoniado, y le recibí con aspereza.
Mas era él de tan buena pasta, que me soportó con paciencia. Pintéle
mi situación, de la cual él alguna noticia tenía ya, y concluí
conminándole de este modo:
--Vas á reunir todo el dinero que puedas y á traérmelo. No te pido
imposibles; no te pido que me devuelvas en tres días los ochenta mil
duros que te presté sobre las _Mezquitillas_. Pero búscame y facilítame
lo que puedas en esta semana. Echando mano de cuanto tengo disponible,
no me basta para saldar mi liquidación. He de pagar además dos letras
de Tomás de la Calzada, que acepté el viernes, y que me vencen á los
quince días. Es el dinero de las Pastoras... ¿Con que has oído? ¿Cuánto
me puedes dar?
--Nada --replicó con lacónica serenidad, sin inmutarse.
--¡Y lo dices con esa calma! Severiano, tú tomas esto como cosa de
juego. ¿No me ves con el agua al cuello?
--A mí me llega á la coronilla --díjome con la misma pachorra,
señalando lo más alto de su cabeza.
--¿No tienes quien te preste?
--¡Yo! --exclamó con el acento que se da á lo inverosímil--. ¡Yo quien
me preste!...
--Pues nada, como quiera que sea, tienes que buscarme dinero. Empeña la
camisa.
--La tengo empeñada --replicóme con cierto estoicismo de buena sombra.
--Vamos, no bromees... mira que... Vende tus caballos.
--Los he vendido... Hace tres días que estoy saliendo en los de
Villamejor.
--Pues vende las _Mezquitillas_... Véndelas. Yo necesito mi dinero.
--Estás turulato. Tratamos por cinco años.
--Es verdad; pero tú, viéndome como me ves, debes sacarme de este
atolladero, poniendo en venta la finca. Villamejor te la compra.
--Pero no me da sino cuatro millones de reales, y vale siete... No
pienses por ahora en eso.
--Pues tú verás lo que tienes que hacer --chillé exaltándome--. Es
forzoso que vengas en mi auxilio. ¿No tienes siquiera medio de reunir
doce, quince, diez y ocho mil duros?
Echóse á reir. Yo estaba volado, con ganas de darle de bofetones y
echarle á puntapiés.
--Pero ven acá, perdido, ladrón --le dije cogiéndole por las solapas--.
¿Qué has hecho de tu patrimonio?... ¿En qué gastas tú el dinero? ¿Es
que lo tiras á puñados á la calle, ó qué haces?
Enardecíame la sangre su estoicismo, que no era estudiado, sino muy
natural; aquella calma filosófica y sonriente con que oía hablar de
mi ruina y de la suya. Le ví sentarse, cruzar una pierna sobre otra,
encender un cigarro. Y entonces se explayó y me hizo la pintura de
su catástrofe y de las causas de ella, concretando y detallando los
hechos con un análisis sereno y flemático que me dejó pasmado. Y la
causa madre no necesitaba él declararla para que yo la supiese. Era la
_señora_, aquel voraz apetito que estaba dispuesto á tragarse todas
las fortunas que se le pusieran delante y á digerirlas, quedándose
dispuesto para una nueva merienda. ¡Ay, qué _señora_ aquélla! Su
colección de piedras preciosas era hermosísima. Los brillantes
sirviéronle de aperitivo para comerle á Severiano seis casas de Sevilla
y Jerez, y su participación en la mina _Excelsa_ de Linares. Para que
se vea el extremo de ignominia á que hubo de llegar mi amigo con su
ceguera estúpida, su vanidad y su lascivia, diré que no sólo sostenía
la casa aquélla en su organización pública y regular, sino que tenía
que atender á los despilfarros del marido. Cuando éste necesitaba
dinero, poníase tan pesado que su mujer se veía en el caso de pedir
billetes á Severiano y dárselos al otro para que fuera á gastárselos
con mozas del partido en el _Cielo de Andalucía_.
You have read 1 text from Spanish literature.
Next - Lo prohibido (novela completa) - 31
  • Parts
  • Lo prohibido (novela completa) - 01
    Total number of words is 4837
    Total number of unique words is 1804
    35.7 of words are in the 2000 most common words
    49.7 of words are in the 5000 most common words
    55.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 02
    Total number of words is 4786
    Total number of unique words is 1781
    32.4 of words are in the 2000 most common words
    46.6 of words are in the 5000 most common words
    54.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 03
    Total number of words is 4808
    Total number of unique words is 1782
    33.1 of words are in the 2000 most common words
    46.5 of words are in the 5000 most common words
    52.5 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 04
    Total number of words is 4801
    Total number of unique words is 1790
    31.9 of words are in the 2000 most common words
    45.6 of words are in the 5000 most common words
    52.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 05
    Total number of words is 4819
    Total number of unique words is 1748
    34.4 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    52.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 06
    Total number of words is 4796
    Total number of unique words is 1781
    32.4 of words are in the 2000 most common words
    45.7 of words are in the 5000 most common words
    51.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 07
    Total number of words is 4866
    Total number of unique words is 1827
    31.6 of words are in the 2000 most common words
    44.1 of words are in the 5000 most common words
    51.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 08
    Total number of words is 4762
    Total number of unique words is 1853
    32.7 of words are in the 2000 most common words
    47.8 of words are in the 5000 most common words
    54.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 09
    Total number of words is 4794
    Total number of unique words is 1810
    33.6 of words are in the 2000 most common words
    45.8 of words are in the 5000 most common words
    52.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 10
    Total number of words is 4872
    Total number of unique words is 1767
    34.0 of words are in the 2000 most common words
    47.7 of words are in the 5000 most common words
    53.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 11
    Total number of words is 4818
    Total number of unique words is 1810
    33.2 of words are in the 2000 most common words
    46.5 of words are in the 5000 most common words
    52.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 12
    Total number of words is 4864
    Total number of unique words is 1779
    33.3 of words are in the 2000 most common words
    45.8 of words are in the 5000 most common words
    51.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 13
    Total number of words is 4810
    Total number of unique words is 1771
    34.4 of words are in the 2000 most common words
    45.9 of words are in the 5000 most common words
    52.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 14
    Total number of words is 4887
    Total number of unique words is 1752
    34.5 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    53.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 15
    Total number of words is 4875
    Total number of unique words is 1824
    34.2 of words are in the 2000 most common words
    46.6 of words are in the 5000 most common words
    51.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 16
    Total number of words is 5002
    Total number of unique words is 1708
    34.6 of words are in the 2000 most common words
    48.4 of words are in the 5000 most common words
    54.5 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 17
    Total number of words is 4840
    Total number of unique words is 1739
    33.7 of words are in the 2000 most common words
    44.8 of words are in the 5000 most common words
    50.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 18
    Total number of words is 4810
    Total number of unique words is 1813
    32.0 of words are in the 2000 most common words
    45.3 of words are in the 5000 most common words
    51.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 19
    Total number of words is 4820
    Total number of unique words is 1772
    32.0 of words are in the 2000 most common words
    46.2 of words are in the 5000 most common words
    53.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 20
    Total number of words is 4879
    Total number of unique words is 1787
    33.4 of words are in the 2000 most common words
    44.8 of words are in the 5000 most common words
    51.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 21
    Total number of words is 4873
    Total number of unique words is 1799
    35.9 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    53.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 22
    Total number of words is 4879
    Total number of unique words is 1696
    34.1 of words are in the 2000 most common words
    45.9 of words are in the 5000 most common words
    51.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 23
    Total number of words is 4845
    Total number of unique words is 1713
    33.8 of words are in the 2000 most common words
    46.4 of words are in the 5000 most common words
    53.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 24
    Total number of words is 4860
    Total number of unique words is 1670
    31.3 of words are in the 2000 most common words
    44.9 of words are in the 5000 most common words
    51.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 25
    Total number of words is 4862
    Total number of unique words is 1681
    34.9 of words are in the 2000 most common words
    46.4 of words are in the 5000 most common words
    52.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 26
    Total number of words is 4930
    Total number of unique words is 1774
    33.4 of words are in the 2000 most common words
    48.3 of words are in the 5000 most common words
    53.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 27
    Total number of words is 5017
    Total number of unique words is 1741
    34.1 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    53.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 28
    Total number of words is 4991
    Total number of unique words is 1665
    35.1 of words are in the 2000 most common words
    48.3 of words are in the 5000 most common words
    54.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 29
    Total number of words is 4913
    Total number of unique words is 1777
    32.9 of words are in the 2000 most common words
    45.8 of words are in the 5000 most common words
    52.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 30
    Total number of words is 4862
    Total number of unique words is 1737
    35.7 of words are in the 2000 most common words
    46.6 of words are in the 5000 most common words
    52.5 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 31
    Total number of words is 4935
    Total number of unique words is 1717
    34.7 of words are in the 2000 most common words
    47.1 of words are in the 5000 most common words
    52.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 32
    Total number of words is 4970
    Total number of unique words is 1668
    35.0 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    53.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • Lo prohibido (novela completa) - 33
    Total number of words is 3006
    Total number of unique words is 1217
    38.5 of words are in the 2000 most common words
    49.6 of words are in the 5000 most common words
    56.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.