La Regenta - 26

Total number of words is 4765
Total number of unique words is 1635
33.8 of words are in the 2000 most common words
47.9 of words are in the 5000 most common words
54.9 of words are in the 8000 most common words
Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
le vio con Anita en la ventana, conversando tan distraídos de los demás,
sintió don Fermín un malestar que fue creciendo mientras tuvo que
esperar su presencia.
Ana le sonrió con dulzura franca y noble y con una humildad pudorosa que
aludía, con el rubor ligero que la mostraba, a los secretos confesados
la tarde anterior. Recordó todo lo que se habían dicho y que había
hablado como con nadie en el mundo con aquel hombre que le había
halagado el oído y el alma con palabras de esperanza y consuelo, con
promesas de luz y de poesía, de vida importante, empleada en algo bueno,
grande y digno de lo que ella sentía dentro de sí, como siendo el fondo
del alma. En los libros algunas veces había leído algo así, pero ¿qué
vetustense sabía hablar de aquel modo? Y era muy diferente leer tan
buenas y bellas ideas, y oírlas de un hombre de carne y hueso, que tenía
en la voz un calor suave y en las letras silbantes música, y miel en
palabras y movimientos. También recordó Ana la carta que pocas horas
antes le había escrito, y este era otro lazo agradable, misterioso, que
hacía cosquillas a su modo. La carta era inocente, podía leerla el mundo
entero; sin embargo, era una carta de que podía hablar a un hombre, que
no era su marido, y que este hombre tenía acaso guardada cerca de su
cuerpo y en la que pensaba tal vez.
No trataba Ana de explicarse cómo esta emoción ligeramente voluptuosa se
compadecía con el claro concepto que tenía de la clase de amistad que
iba naciendo entre ella y el Magistral. Lo que sabía a ciencia cierta
era que en don Fermín estaba la salvación, la promesa de una vida
virtuosa sin aburrimiento, llena de ocupaciones nobles, poéticas, que
exigían esfuerzos, sacrificios, pero que por lo mismo daban dignidad y
grandeza a la existencia muerta, animal, insoportable que Vetusta la
ofreciera hasta el día. Por lo mismo que estaba segura de salvarse de la
tentación francamente criminal de don Álvaro, entregándose a don Fermín,
quería desafiar el peligro y se dejaba mirar a las pupilas por aquellos
ojos grises, sin color definido, transparentes, fríos casi siempre, que
de pronto se encendían como el fanal de un faro, diciendo con sus
llamaradas desvergüenzas de que no había derecho a quejarse. Si Ana,
asustada, otra vez buscaba amparo en los ojos del Magistral, huyendo de
los otros, no encontraba más que el telón de carne blanca que los
cubría, aquellos párpados insignificantes, que ni discreción expresaban
siquiera, al caer con la casta oportunidad de ordenanza.
Pero al conversar, don Fermín no tenía inconveniente en mirar a las
mujeres; miraba también a la Regenta, porque entonces sus ojos no eran
más que un modo de puntuación de las palabras; allí no había
sentimiento, no había más que inteligencia y ortografía. En silencio y
cara a cara era como él no miraba a las señoras si había testigos.
Don Álvaro vio que mientras la conversación general ocupaba a todos los
convidados, que esperaban en el salón, en pie los más, la voz que les
llamase a la mesa; Ana disimuladamente se había acercado al Magistral y
junto a un balcón le hablaba un poco turbada y muy quedo, mientras
sonreía ruborosa.
Mesía recordó lo que Visitación le había dicho la tarde anterior:
_cuidado con el Magistral que tiene mucha teología parda_. Sin que nadie
le instigara era él ya muy capaz de pensar groseramente de clérigos y
mujeres. No creía en la virtud; aquel género de materialismo que era su
religión, le llevaba a pensar que nadie podía resistir los impulsos
naturales, que los clérigos eran hipócritas necesariamente, y que la
lujuria mal refrenada se les escapaba a borbotones por donde podía y
cuando podía. Don Álvaro, que sabía presentarse como un personaje de
novela sentimental e idealista, cuando lo exigían las circunstancias,
era en lo que llamaba _El Lábaro_ el santuario de la conciencia, un
cínico sistemático. En general envidiaba a los curas con quienes
confesaban sus queridas y los temía. Cuando él tenía mucha influencia
sobre una mujer, la prohibía confesarse. «Sabía muchas cosas». En los
momentos de pasión desenfrenada a que él arrastraba _a la hembra_
siempre que podía, para hacerla degradarse y gozar él de veras con algo
nuevo, obligaba a su víctima a desnudar el alma en su presencia, y las
aberraciones de los sentidos se transmitían a la lengua, y brotaban
entre caricias absurdas y besos disparatados confesiones vergonzosas,
secretos de mujer que Mesía saboreaba y apuntaba en la memoria. Como un
mal clérigo, que abusa del confesonario, sabía don Álvaro flaquezas
cómicas o asquerosas de muchos maridos, de muchos amantes, sus
antecesores, y en el número de aquellas crónicas escandalosas entraban,
como parte muy importante del caudal de obscenidades, las pretensiones
lúbricas de los _solicitantes_, sus extravíos, dignos de lástima unas
veces, repugnantes, odiosos las más. Orgulloso de aquella ciencia, Mesía
generalizaba y creía estar en lo firme, y apoyarse en «hechos repetidos
hasta lo infinito» al asegurar que la mujer busca en el clérigo el
placer secreto y la voluptuosidad espiritual de la tentación, mientras
el clérigo abusa, sin excepciones, de las ventajas que le ofrece una
institución «cuyo carácter sagrado don Álvaro no discutía...» delante de
gente, pero que negaba en sus soledades de materialista en octavo
francés, de materialista a lo _commis-voyageur_.
No pensaba, Dios le librase, que el Magistral buscara en su nueva hija
de penitencia la satisfacción de groseros y vulgares apetitos; ni él se
atrevería a tanto, ni con dama como aquella era posible intentar
semejantes atropellos... pero «por lo fino, por lo fino» (repetía
pensándolo) es lo más probable que pretenda seducir a esta hermosa
mujer, desocupada, en la flor de la edad y sin amar. «Sí, este cura
quiere hacer lo mismo que yo, sólo que por otro sistema y con los
recursos que le facilita su estado y su oficio de confesor.... ¡Oh!
debía acudir antes para impedirlo, pero ahora no puedo, aún no tengo
autoridad para tanto». Estas y otras reflexiones análogas pusieron a
Mesía de mal humor y airado contra el Magistral, cuya influencia en
Vetusta, especialmente sobre el sexo débil y devoto, le molestaba mucho
tiempo hacía.
--¿De modo que esta tarde ya no puede ser?--decía Ana con humilde voz,
suave, temblorosa.
--No señora--respondió el Magistral, con el timbre de un céfiro entre
flores--; lo principal es cumplir la voluntad de don Víctor, y hasta
adelantarse a ella cuando se pueda. Esta tarde, alegría y nada más que
alegría. Mañana temprano....
--Pero usted se va a molestar... usted no tiene costumbre de ir a la
Catedral a esa hora....
--No importa, iré mañana, es un deber... y es para mí una satisfacción
poder servir a usted, amiga mía....
No era en estas palabras, de una galantería vulgar, donde estaba la
dulzura inefable que encontraba Ana en lo que oía: era en la voz, en los
movimientos, en un olor de _incienso espiritual_ que parecía entrar
hasta el alma.
Quedaron en que a la mañana siguiente, muy temprano, don Fermín
esperaría en su capilla a la Regenta para reconciliar.
--«Y mientras tanto, no pensar en cosas serias; divertirse, alborotar,
como manda el señor Quintanar, que además de tener derecho para
mandarlo, pide muy cuerdamente. Es muy posible que sus... tristezas de
usted, esas inquietudes... (el Magistral se puso levemente sonrosado, y
le tembló algo la voz, porque estaba aludiendo a las confidencias de la
tarde anterior), esas angustias de que usted se queja y se acusa tengan
mucho de nerviosas y también puedan curarse, en la parte que al mal
físico corresponde, con esa nueva vida que le aconsejan y le exigen. Sí,
señora, ¿por qué no? Oh, hija mía, cuando nos conozcamos mejor, cuando
usted sepa cómo pienso yo en materia de _placeres mundanos_... (Eran sus
frases) los _placeres del mundo_ pueden ser, para un alma firme y bien
alimentada, pasatiempo inocente, hasta soso, insignificante; distracción
útil, que se aprovecha como una medicina insípida, pero eficaz....
Ana comprendía perfectamente. «Quería decir el Magistral que cuando ella
gozase las delicias de la virtud, las diversiones con que podía
solazarse el cuerpo le parecerían juegos pueriles, vulgares, sin gracia,
buenos sólo porque la distraían y daban descanso al espíritu.
Entendido. Después de todo, así era ahora; ¡la divertían tan poco los
bailes, los teatros, los paseos, los banquetes de Vetusta!».
Quintanar se acercó, y como oyera a don Fermín repetir que era higiénico
el ejercicio y muy saludable la vida alegre, distraída, aplaudió al
Magistral con entusiasmo, y aun aumentó su satisfacción cuando supo que
ya no reconciliaría Ana aquella tarde.
--¡Absurdo!--dijo don Fermín--; esta tarde al campo... al Vivero....
--¡A comer, a comer!--gritó la Marquesa desde la puerta del salón donde
acababa de recibir la noticia.
--¡Santa palabra!--exclamó el Marqués.
Cada cual dijo algo en honor del nuncio, y todos hablando, gesticulando,
contentos, «sin ceremonias», que eran excusadas en casa de doña Rufina,
pasaron al comedor. Los marqueses de Vegallana sabían tratar a sus
convidados con todas las reglas de la etiqueta empalagosa de la
aristocracia provinciana; pero en estas fiestas de amigos íntimos, de
que a propósito se excluía a los parientes linajudos que no gustaban de
ciertas confianzas, se portaban como pudiera cualquier plebeyo rico,
aunque sin perder, aun en las mayores expansiones, algunos aires de
distinción y señorío vetustense que les eran ingénitos. El Marqués tenía
el arte de saber darse tono _a la pata la llana_, como él decía en la
prosa más humilde que habló aristócrata.
«La comida era de confianza, ya se sabía». Esto quería decir que el
Marqués y la Marquesa, no prescindirían de sus manías y caprichos
gastronómicos en consideración a los convidados; pero estos serían
tratados a cuerpo de rey; la confianza en aquella mesa no significaba
la escasez ni el desaliño; se prescindía de la librea, de la vajilla de
plata, heredada de un Vegallana, alto dignatario en Méjico, de las
ceremonias molestas, pero no de los vinos exquisitos, de los aperitivos
y entremeses en que era notable aquella mesa, ni, en fin, de comer lo
mejor que producía la fauna y la flora de la provincia en agua, tierra y
aire. Otros aristócratas disputaban a Vegallana la supremacía en
cuestión de nobleza o riqueza, pero ninguno se atrevía a negar que la
cocina y la bodega del Marqués eran las primeras de Vetusta.
Ordinariamente la Marquesa se hacía servir por muchachas de veinte
abriles próximamente, guapas, frescas, alegres, bien vestidas y limpias
como el oro.
--«Ello será de mal tono--decía--cosa de pobretes, pero todos mis
convidados quedan contentos de tal servicio».
--«Porque tengo observado--añadía--que a las señoras no les gustan, por
regla general, los criados; no se fijan en ellos, y a los hombres
siempre les gustan las buenas mozas, aunque sea en la sopa».
Paquito había acogido con entusiasmo la innovación de su mamá diciendo:
«¡Eso es! Esta servidumbre de doncellas parece que alegra; me recuerda
las horchaterías y algunos cafés de la Exposición...». Al Marqués le era
indiferente el cambio. De todas suertes él no pecaba en casa ni siquiera
dentro del casco de la población.
El comedor era cuadrado, tenía vistas a la huerta y al patio mediante
cuatro grandes ventanas rasgadas hasta cerca del techo, no muy alto. En
cada ventana había acumulado la Marquesa flores en tiestos, jardineras,
jarrones japoneses, más o menos auténticos y contrastaban los colores
vivos y metálicos de esta exposición de flores con los severos tonos del
nogal mate que asombraban el artesonado del techo y se mostraban en
molduras y tableros de los grandes armarios corridos, de cristales, que
rodeaban el comedor en todo el espacio que dejaban libres los huecos y
un gran sofá arrimado a un testero. También adornaban las paredes, allí
donde cabían, cuadros de poco gusto, pero todos alusivos a las múltiples
industrias que tienen relación con el comer bien. Allí la caza del
tiempo que se le antojaba a Vegallana del feudalismo; la castellana en
el palafrén, el paje a sus pies con el azor en el puño levantado sobre
su cabeza; la garza allá en las nubes, de color de yema de huevo; más
atrás el amo de aquellos bosques, del castillo roquero y del pueblecillo
que se pierde en lontananza.... En frente una escena de novela de
Feuillet; caza también; pero sin garza, ni azor, ni señor feudal: un
rincón del bosque, una dama que monta a la inglesa, y un jinete que le
va a los alcances dispuesto, según todas las señas, a besarle una mano
en cuanto pueda cogerla.... En otra parte una mesa revuelta; más allá un
bodegón de un realismo insufrible después de comer. Y por último, en el
techo, en la vertical del centro de mesa, en un medallón, el retrato de
don Jaime Balmes, sin que se sepa por qué ni para qué. ¿Qué hace allí el
filósofo catalán? El Marqués no ha querido explicarlo a nadie. A
Bermúdez le parece un absurdo; Ronzal dice que es «_un anacronismo_»;
pero a pesar de estas y otras murmuraciones, conserva en el medallón a
Balmes y no da explicaciones el jefe del partido conservador de Vetusta.
A la Marquesa le parece esta una de las tonterías menos cargantes de su
marido.
Se sentaron los convidados: no hubo más sillas destinadas que las de la
derecha e izquierda respectivas de los amos de la casa. A la derecha de
doña Rufina se sentó Ripamilán y a su izquierda, el Magistral; a la
derecha del Marqués doña Petronila Rianzares y a la izquierda don Víctor
Quintanar. Los demás donde quisieron o pudieron. Paco estaba entre
Edelmira y Visitación; la Regenta entre Ripamilán y don Álvaro; Obdulia
entre el Magistral y Joaquín Orgaz, don Saturnino Bermúdez entre doña
Petronila y el capellán de los Vegallana. Don Víctor tenía a su
izquierda a don Robustiano Somoza, el rozagante médico de la nobleza,
que comía con la servilleta sujeta al cuello con un gracioso nudo.
El Marqués, antes que los demás comiesen la sopa se sirvió un gran plato
de sardinas, mientras hablaba con doña Petronila del derribo de San
Pedro, que a la dama le parecía ignominioso. Los convidados en tanto se
entretenían con los variados, ricos y raros entremeses. ¡Ya lo sabían!
estaban en confianza y había que respetar las costumbres que todos
conocían. Vegallana empezaba siempre con sus sardinas; devoraba unas
cuantas docenas, y en seguida se levantaba, y discretamente desaparecía
del comedor. Siguiendo uso inveterado todos hicieron como que no notaban
la ausencia del Marqués; y en tanto llegó y se sirvió la sopa. Cuando el
amo de la casa volvió a su asiento, estaba un poco pálido y sudaba.
--¿Qué tal?--preguntó la Marquesa entre dientes, más con el gesto que
con los labios.
Y su esposo contestó con una inclinación de cabeza que quería decir:
--¡Perfectamente!--y en tanto se servía un buen plato de sopa de
tortuga. El Marqués ya no tenía las sardinas en el cuerpo.
Otro misterio como el de Balmes en el techo.
La Marquesa hacía sus comistrajos singulares, en que nadie reparaba ya
tampoco; comía lechuga con casi todos los platos y todo lo rociaba con
vinagre o lo untaba con mostaza. Sus vecinos conocían sus caprichos de
la mesa y la servían solícitos, con alardes de larga experiencia en
aquellas combinaciones de aderezos avinagrados en que ayudaban al ama de
la casa. Ripamilán, mientras discutía acalorado con su querido amigo don
Víctor, en pie, moviendo la cabeza como con un resorte, arreglaba la
ensalada tercera de la Marquesa, con una habilidad de máquina en buen
uso, y la señora le dejaba hacer, tranquila, aunque sin quitar ojo de
sus manos, segura del acierto exacto del diminuto canónigo.
--¡Señor mío!--gritaba Ripamilán, mientras disolvía sal en el plato de
doña Rufina batiendo el aceite y el vinagre con la punta de un
cuchillo--; ¡señor mío! yo creo que el señor de Carraspique está en su
perfecto derecho; y no sé de dónde le vienen a usted esas ideas
disolventes, que en cuarenta años que llevamos de trato no le he
conocido....
--¡Oiga usted, mal clérigo!--exclamó Quintanar, que estaba de muy buen
humor y empezaba a sentirse rejuvenecido--; yo bien sé lo que me digo, y
ni tú ni ningún calaverilla ochentón como tú me da a mí lecciones de
moralidad. Pero yo soy liberal....
--Pamplinas.--Más liberal hoy que ayer, mañana más que hoy....
--¡Bravo! ¡bravo!--gritaron Paco y Edelmira, que también se sentían muy
jóvenes; y obligaron a don Víctor a chocar las copas.
Todo aquello era broma; ni don Víctor era hoy más liberal que ayer, ni
trataba de usted a Ripamilán, ni le tenía por calavera; pero así se
manifestaba allí la alegría que a todos los presentes comunicaba aquel
vino transparente que lucía en fino cristal, ya con reflejos de oro, ya
con misteriosos tornasoles de gruta mágica, en el amaranto y el violeta
obscuro del Burdeos en que se bañaban los rayos más atrevidos del sol,
que entraba atravesando la verdura de la hojarasca, tapiz de las
ventanas del patio. ¿Por qué no alegrarse? ¿por qué no reír y
disparatar? Todo era contento: allá en la huerta rumores de agua y de
árboles que mecía el viento, cánticos locos de pájaros dicharacheros; de
las ventanas del patio venían perfumes traídos por el airecillo que
hacía sonajas de las hojas de las plantas. Los surtidores de abajo eran
una orquesta que acompañaba al bullicioso banquete; Pepa y Rosa vestidas
de colorines, pero con trajes de buen corte ceñido, airosas, limpias
como armiños, sinuosas al andar de faldas sonoras, risueñas, rubia la
una, morena como mulata la que tenía nombre de flor, servían con gracia,
rapidez, buen humor y acierto, enseñando a los hombres dientes de
perlas, inclinándose con las fuentes con coquetona humildad, de modo
que, según Ripamilán, aquella buena comida presentada así era miel sobre
hojuelas.
Los de la mesa correspondían a la alegría ambiente; reían, gritaban ya,
se obsequiaban, se alababan mutuamente con pullas discretas, por medio
de antífrasis; ya se sabía que una censura desvergonzada quería decir
todo lo contrario: era un elogio sin pudor.
En la cocina había ecos de la alegría del comedor; Pepa y Rosa cuando
entraban con los platos venían sonriendo todavía al espectáculo que
dejaban allá dentro; en toda la casa no había en aquel momento más que
un personaje completamente serio: Pedro el cocinero.
Ya se divertiría después; pero ahora pensaba en su responsabilidad; iba
y venía, dirigía aquello como una batalla; se asomaba a veces a la
puerta del comedor y rectificaba los ligeros errores del servicio con
miradas magnéticas a que obedecían Pepa y Rosa como autómatas,
disciplinadas a pesar de la expansión y la algazara, cual veteranos.
Después de Pedro los menos bulliciosos eran la Regenta y el Magistral; a
veces se miraban, se sonreían, De Pas dirigía la palabra a Anita de rato
en rato, tendiendo hacia ella el busto por detrás de la Marquesa, para
hacerse oír; don Álvaro los observaba entonces, silencioso, cejijunto,
sin pensar que le miraba Visitación, que estaba a su lado. Un pisotón
discreto de la del Banco le sacaba de sus distracciones.
--Pican, pican--decía Visita.--¿El qué?--preguntaba la Marquesa que
comía sin cesar y muy contenta entre el bullicio--¿qué es lo que pica?
--Los pimientos, señora. Y don Álvaro agradecía a Visitación el aviso y
volvía a engolfarse en el palique general, ocultando como podía su
aburrimiento que para sus adentros llamaba soberano.
«¡Cosa más rara! Estaba tocando el vestido y a veces hasta sentía una
rodilla de la Regenta, de la mujer que deseaba--¿cuándo se vería él en
otra?--y sin embargo se aburría, le parecía estar allí de más, seguro de
que aquella comida no le serviría para nada en sus planes, y de que la
Regenta no era mujer que se alegrase en tales ocasiones, a lo menos por
ahora».
«Sería una gran imprudencia dar un paso más; si yo aprovechase la
excitación de la comida me perdería para mucho tiempo en el ánimo de
esta señora; estoy seguro de que ella también se siente excitadilla, de
que también está pensando en mis rodillas y en mis codos, pero no es
tiempo todavía de aprovechar estas ventajas fisiológicas.... Esta ocasión
no es ocasión.... Veremos allá en el Vivero; pero aquí nada, nada; por
más que pinche el apetito». Y estaba más fino con Anita, la obsequiaba
con la distinción con que él sabía hacerlo, pero nada más. Visitación
veía visiones. «¿Qué era aquello?». Miraba pasmada a Mesía, cuando nadie
lo notaba, y abría los ojos mucho, hinchando los carrillos, gesto que
daba a entender algo como esto:
«Me pareces un papanatas, y me pasma que estés hecho un doctrino cuando
yo te he puesto a su lado con el mejor propósito...».
Mesía, por toda respuesta, se acercaba entonces a ella, le pisaba un
pie; pero la del Banco le recibía a pataditas, con lo que daba a
entender «que era tambor de marina» y que seguía dominando en ella el
criterio que había presidido a la bofetada de la tarde anterior.
Paco no se atrevía a pisar a su _prima nueva_, pero la tenía encantada
con sus bromas de señorito fino, que vivió y _la corrió_ en Madrid.
Además ¡olía tan bien el primo y a cosas tan frescas y al mismo tiempo
tan delicadas y elegantes! Allá, en su pueblo Edelmira había pensado
mucho en el Marquesito, a quien había visto dos o tres veces siendo ella
muy niña y él un adolescente. Ahora le veía como nuevo y superaba en
mucho a sus sueños e imaginaciones; era más guapo, más sonrosado, más
alegre y más gordo. El Marquesito vestía aquella tarde un traje de
alpaca fina, de color de garbanzo, chaleco del mismo color de piqué y
calzaba unas babuchas de verano que Edelmira consideraba el colmo de la
elegancia, aunque parecía cosa de turcos. Los dijes del primo, la camisa
de color, la corbata, las sortijas ricas y vistosas, las manos que
parecían de señorita, todo esto encantaba a Edelmira que era también muy
amiga de la limpieza y de la salud.
Paco había ido aproximando una rodilla a la falda de la joven; al fin
sintió una dureza suave y ya iba a retroceder, pero la niña permaneció
tan tranquila, que el primo se dejó aquella pierna arrimada allí como si
la hubiese olvidado. La inocencia de Edelmira era tan poco espantadiza
que Paco hubiera podido propasarse a pisarle un pie sin que ella
protestase a no sentirse lastimada. «Además, pensaba la joven, estas son
cosas de aquí»; la tradición contaba mayores maravillas de la casa de
los tíos.
Obdulia, sentada enfrente, miraba a veces con languidez a la rozagante
pareja. Se acordaba del sol de invierno de la tarde anterior. ¡Paco ya
lo había olvidado! no pensaba más que en aquella hermosura fresca,
oliendo a yerba y romero que le venía de la aldea a alegrarle los
sentidos. Pero la viuda, después de consagrar un recuerdo triste a sus
devaneos de la víspera, se volvió al Magistral insinuante, provocativa;
procuraba marearle con sus perfumes, con sus miradas de _telón rápido_ y
con cuantos recursos conocía y podían ser empleados contra semejante
hombre y en tales circunstancias. De Pas respondía con mal disimulado
despego a las coqueterías de Obdulia y no le agradecía siquiera el
holocausto que le estaba ofreciendo de los obsequios de Joaquín Orgaz
que ella desdeñaba con mal disimulado énfasis.
A Joaquinito le llevaban los demonios. «Aquella mujer era una... tal...
y lo decía en flamenco para sus adentros.
¿Pues no le estaba poniendo varas al Provisor?». Esto que no lo notaban,
o fingían no verlo, los demás convidados, lo estaba observando él por lo
que le importaba. Pero no se daba por vencido, insistía en galantear a
la viuda, fingiendo no ver lo del Magistral. Ordinariamente Obdulia y
Joaquinito se entendían. «¡Señor! ¡si había llegado a darle cita en una
carbonera! Verdad era que él no podía vanagloriarse de haber tomado
aquella plaza... desmantelada; no había gozado los supremos favores...
todavía; pero, en fin, anticipos... arras... o como quiera llamarse, eso
sí. ¡Oh! como él llegara a vencer por completo, y así lo esperaba, ya le
pagaría ella aquellos desdenes caprichosos, aquellos cambios de humor, y
aquella humillación de posponerle a un _carca_».
El que no esperaba nada, el que estaba desengañado, triste hasta la
muerte, era don Saturnino Bermúdez. Después de la escena de la Catedral
donde creía haber adelantado tanto--bien a costa de su conciencia--no
había vuelto a ver a Obdulia; y aquella mañana, al acercarse a ella para
decirle cuánto había padecido con la ausencia de aquellos días (si bien
ocultando los restreñimientos que le habían tenido obseso y en cama), al
ir a rezarle al oído el discursito que traía preparado--estilo Feuillet
pasado por la sacristía--Obdulia le había vuelto la espalda y no una
vez, sino tres o cuatro, dándole a entender claramente, que _non erat
hic locus_, que a él sólo se le toleraría en la iglesia.
«¡Así eran las mujeres! ¡así era singularmente aquella mujer! ¿Para qué
amarlas? ¿Para qué perseguir el ideal del amor? O, mejor dicho, ¿para
qué amar a las mujeres vivas, de carne y hueso? Mejor era soñar, seguir
soñando». Así pensaba melancólico Bermúdez, que tenía el vino triste,
mientras contestaba distraído, pero muy fríamente, a doña Petronila
Rianzares que se ocupaba en hacer en voz baja un panegírico del
Magistral, su ídolo. Bermúdez miraba de cuando en cuando a la Regenta, a
quien había amado en secreto, y otras veces a Visitación, a quien había
querido siendo él adolescente, allá por la época en que la del Banco,
según malas lenguas, se escapó con un novio por un balcón. Ni siquiera
Visitación le había hecho caso en su vida; jamás le había mirado con los
ojillos arrugados con que ella creía encantar; no era desprecio; era que
para las señoras de Vetusta, Bermúdez era un sabio, un santo, pero no un
hombre. Obdulia había descubierto aquel varón, pero había despreciado en
seguida el descubrimiento.
El Magistral, Ripamilán, don Víctor, don Álvaro, el Marqués y el médico
llevaban el peso de la conversación general; Vegallana y el Magistral
tendían a los asuntos serios, pero Ripamilán y don Víctor daban a todo
debate un sesgo festivo y todos acababan por tomarlo a broma. El Marqués
en cuanto se sintió fuerte, merced al sabio equilibrio gástrico de
líquidos y sólidos que él establecía con gran tino, insistió en su
espíritu de reformista de cal y canto. «¡Ea! que quería derribar a San
Pedro; y que no se le hablase de sus ideas; aparte de que él no era un
fanático, ni el partido conservador debía confundirse con ciertas
doctrinas ultramontanas, aparte de esto, una cosa era la religión y otra
los intereses locales; el mercado cubierto para las hortalizas era una
necesidad. ¿Emplazamiento? uno solo, no admitía discusión en esto, la
plaza de San Pedro; ¿pero cómo? ¿dónde? Mediante el derribo de la
ruinosa iglesia».
Doña Petronila protestaba invocando la autoridad del Magistral. El
Magistral votaba con doña Petronila, pero no esforzaba sus argumentos.
Ripamilán, que tenía los ojillos como dos abalorios, gritaba:
--¡Fuera ese iconoclasta! ¡Las hortalizas, las hortalizas! ¿Eso quiere
decir que a V. E., señor Marqués, la religión, el arte y la historia le
importan menos que un rábano?
--¡Bravo, paisano!--gritó don Víctor, en pie, con una copa de Champaña
en la mano.
--No hay formalidad, no se puede discutir--decía el Marqués--; este
Quintanar aplaude ahora al otro y antes se llamaba liberal.
--¿Pero qué tiene que ver?
--No quiere usted derribar la iglesia, pero quería exclaustrar a las
hijas de Carraspique....
--Una sencilla secularización.
--Víctor, Víctor, no disparates...--se atrevió a decir sonriendo la
Regenta.
--Son bromas--advirtió el Magistral.
--¿Cómo bromas?--gritó el médico--. A fe de Somoza, que sin don Víctor
ataca a mi primo Carraspique en broma, yo empuño la espada, le ataco en
serio y las cañas se vuelven lanzas. Señores, aquella niña se pudre....
Se acabó la discusión, sin causa, o por causa de los vapores del vino,
mejor dicho. Todos hablaban; Paco quería también secularizar a las
monjas; Joaquinito Orgaz comenzó a decir chistes flamencos que hacían
mucha gracia a la Marquesa y a Edelmira. Visitación llegó a levantarse
You have read 1 text from Spanish literature.
Next - La Regenta - 27
  • Parts
  • La Regenta - 01
    Total number of words is 4738
    Total number of unique words is 1824
    31.3 of words are in the 2000 most common words
    44.8 of words are in the 5000 most common words
    52.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 02
    Total number of words is 4832
    Total number of unique words is 1726
    32.5 of words are in the 2000 most common words
    46.4 of words are in the 5000 most common words
    54.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 03
    Total number of words is 4836
    Total number of unique words is 1790
    33.1 of words are in the 2000 most common words
    45.4 of words are in the 5000 most common words
    52.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 04
    Total number of words is 4747
    Total number of unique words is 1705
    32.8 of words are in the 2000 most common words
    45.0 of words are in the 5000 most common words
    51.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 05
    Total number of words is 4711
    Total number of unique words is 1595
    34.1 of words are in the 2000 most common words
    46.8 of words are in the 5000 most common words
    52.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 06
    Total number of words is 4885
    Total number of unique words is 1559
    35.3 of words are in the 2000 most common words
    48.3 of words are in the 5000 most common words
    55.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 07
    Total number of words is 4856
    Total number of unique words is 1699
    34.3 of words are in the 2000 most common words
    48.1 of words are in the 5000 most common words
    55.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 08
    Total number of words is 4848
    Total number of unique words is 1623
    35.2 of words are in the 2000 most common words
    48.8 of words are in the 5000 most common words
    55.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 09
    Total number of words is 4767
    Total number of unique words is 1594
    35.7 of words are in the 2000 most common words
    49.1 of words are in the 5000 most common words
    56.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 10
    Total number of words is 4785
    Total number of unique words is 1579
    37.6 of words are in the 2000 most common words
    49.4 of words are in the 5000 most common words
    54.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 11
    Total number of words is 4761
    Total number of unique words is 1665
    34.9 of words are in the 2000 most common words
    48.8 of words are in the 5000 most common words
    56.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 12
    Total number of words is 4718
    Total number of unique words is 1615
    33.8 of words are in the 2000 most common words
    46.9 of words are in the 5000 most common words
    53.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 13
    Total number of words is 4756
    Total number of unique words is 1592
    35.6 of words are in the 2000 most common words
    48.9 of words are in the 5000 most common words
    54.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 14
    Total number of words is 4668
    Total number of unique words is 1617
    35.4 of words are in the 2000 most common words
    48.4 of words are in the 5000 most common words
    55.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 15
    Total number of words is 4800
    Total number of unique words is 1689
    35.3 of words are in the 2000 most common words
    48.2 of words are in the 5000 most common words
    54.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 16
    Total number of words is 4807
    Total number of unique words is 1656
    35.4 of words are in the 2000 most common words
    49.1 of words are in the 5000 most common words
    55.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 17
    Total number of words is 4800
    Total number of unique words is 1694
    35.3 of words are in the 2000 most common words
    48.7 of words are in the 5000 most common words
    54.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 18
    Total number of words is 4773
    Total number of unique words is 1616
    36.2 of words are in the 2000 most common words
    49.0 of words are in the 5000 most common words
    54.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 19
    Total number of words is 4830
    Total number of unique words is 1699
    34.1 of words are in the 2000 most common words
    47.8 of words are in the 5000 most common words
    54.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 20
    Total number of words is 4768
    Total number of unique words is 1651
    36.6 of words are in the 2000 most common words
    50.1 of words are in the 5000 most common words
    57.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 21
    Total number of words is 4899
    Total number of unique words is 1556
    37.9 of words are in the 2000 most common words
    50.9 of words are in the 5000 most common words
    57.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 22
    Total number of words is 4809
    Total number of unique words is 1634
    36.2 of words are in the 2000 most common words
    48.3 of words are in the 5000 most common words
    54.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 23
    Total number of words is 4668
    Total number of unique words is 1636
    33.8 of words are in the 2000 most common words
    46.4 of words are in the 5000 most common words
    52.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 24
    Total number of words is 4737
    Total number of unique words is 1696
    34.5 of words are in the 2000 most common words
    47.5 of words are in the 5000 most common words
    54.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 25
    Total number of words is 4764
    Total number of unique words is 1556
    34.8 of words are in the 2000 most common words
    48.0 of words are in the 5000 most common words
    53.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 26
    Total number of words is 4765
    Total number of unique words is 1635
    33.8 of words are in the 2000 most common words
    47.9 of words are in the 5000 most common words
    54.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 27
    Total number of words is 4768
    Total number of unique words is 1600
    36.3 of words are in the 2000 most common words
    50.3 of words are in the 5000 most common words
    57.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 28
    Total number of words is 4780
    Total number of unique words is 1579
    34.6 of words are in the 2000 most common words
    46.8 of words are in the 5000 most common words
    52.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 29
    Total number of words is 5030
    Total number of unique words is 1525
    37.5 of words are in the 2000 most common words
    51.4 of words are in the 5000 most common words
    57.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 30
    Total number of words is 4989
    Total number of unique words is 1592
    35.7 of words are in the 2000 most common words
    49.7 of words are in the 5000 most common words
    56.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 31
    Total number of words is 4803
    Total number of unique words is 1659
    35.9 of words are in the 2000 most common words
    49.8 of words are in the 5000 most common words
    56.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 32
    Total number of words is 4840
    Total number of unique words is 1692
    35.8 of words are in the 2000 most common words
    48.8 of words are in the 5000 most common words
    56.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 33
    Total number of words is 4827
    Total number of unique words is 1680
    35.1 of words are in the 2000 most common words
    47.2 of words are in the 5000 most common words
    53.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 34
    Total number of words is 4749
    Total number of unique words is 1535
    38.0 of words are in the 2000 most common words
    50.6 of words are in the 5000 most common words
    56.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 35
    Total number of words is 4854
    Total number of unique words is 1544
    38.2 of words are in the 2000 most common words
    52.6 of words are in the 5000 most common words
    60.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 36
    Total number of words is 4774
    Total number of unique words is 1766
    32.3 of words are in the 2000 most common words
    47.3 of words are in the 5000 most common words
    54.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 37
    Total number of words is 4901
    Total number of unique words is 1636
    37.5 of words are in the 2000 most common words
    50.4 of words are in the 5000 most common words
    57.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 38
    Total number of words is 4850
    Total number of unique words is 1671
    34.4 of words are in the 2000 most common words
    49.0 of words are in the 5000 most common words
    55.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 39
    Total number of words is 4848
    Total number of unique words is 1654
    35.2 of words are in the 2000 most common words
    48.4 of words are in the 5000 most common words
    57.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 40
    Total number of words is 4784
    Total number of unique words is 1598
    35.6 of words are in the 2000 most common words
    47.5 of words are in the 5000 most common words
    55.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 41
    Total number of words is 4736
    Total number of unique words is 1700
    35.4 of words are in the 2000 most common words
    49.4 of words are in the 5000 most common words
    56.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 42
    Total number of words is 4766
    Total number of unique words is 1736
    34.1 of words are in the 2000 most common words
    48.6 of words are in the 5000 most common words
    54.5 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 43
    Total number of words is 4902
    Total number of unique words is 1701
    34.2 of words are in the 2000 most common words
    48.2 of words are in the 5000 most common words
    54.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 44
    Total number of words is 4860
    Total number of unique words is 1605
    36.1 of words are in the 2000 most common words
    49.4 of words are in the 5000 most common words
    56.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 45
    Total number of words is 4742
    Total number of unique words is 1671
    35.8 of words are in the 2000 most common words
    48.0 of words are in the 5000 most common words
    55.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 46
    Total number of words is 4750
    Total number of unique words is 1594
    34.5 of words are in the 2000 most common words
    47.7 of words are in the 5000 most common words
    54.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 47
    Total number of words is 4645
    Total number of unique words is 1583
    33.3 of words are in the 2000 most common words
    47.0 of words are in the 5000 most common words
    53.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 48
    Total number of words is 4862
    Total number of unique words is 1606
    34.2 of words are in the 2000 most common words
    48.0 of words are in the 5000 most common words
    55.6 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 49
    Total number of words is 4850
    Total number of unique words is 1531
    37.5 of words are in the 2000 most common words
    50.2 of words are in the 5000 most common words
    55.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 50
    Total number of words is 4863
    Total number of unique words is 1533
    38.5 of words are in the 2000 most common words
    52.2 of words are in the 5000 most common words
    58.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 51
    Total number of words is 4802
    Total number of unique words is 1599
    34.8 of words are in the 2000 most common words
    47.5 of words are in the 5000 most common words
    53.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 52
    Total number of words is 4829
    Total number of unique words is 1542
    37.6 of words are in the 2000 most common words
    51.6 of words are in the 5000 most common words
    58.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 53
    Total number of words is 4690
    Total number of unique words is 1591
    35.3 of words are in the 2000 most common words
    48.9 of words are in the 5000 most common words
    55.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 54
    Total number of words is 4816
    Total number of unique words is 1619
    36.5 of words are in the 2000 most common words
    49.2 of words are in the 5000 most common words
    55.5 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 55
    Total number of words is 4779
    Total number of unique words is 1668
    35.0 of words are in the 2000 most common words
    49.6 of words are in the 5000 most common words
    56.3 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 56
    Total number of words is 4739
    Total number of unique words is 1512
    36.1 of words are in the 2000 most common words
    48.5 of words are in the 5000 most common words
    56.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 57
    Total number of words is 4809
    Total number of unique words is 1545
    36.4 of words are in the 2000 most common words
    49.6 of words are in the 5000 most common words
    55.9 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 58
    Total number of words is 4843
    Total number of unique words is 1635
    35.9 of words are in the 2000 most common words
    50.6 of words are in the 5000 most common words
    56.8 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 59
    Total number of words is 4934
    Total number of unique words is 1442
    36.0 of words are in the 2000 most common words
    50.9 of words are in the 5000 most common words
    57.4 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 60
    Total number of words is 4918
    Total number of unique words is 1511
    37.3 of words are in the 2000 most common words
    50.5 of words are in the 5000 most common words
    58.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 61
    Total number of words is 4884
    Total number of unique words is 1567
    37.3 of words are in the 2000 most common words
    50.9 of words are in the 5000 most common words
    58.1 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 62
    Total number of words is 4908
    Total number of unique words is 1471
    37.7 of words are in the 2000 most common words
    50.7 of words are in the 5000 most common words
    57.0 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 63
    Total number of words is 4859
    Total number of unique words is 1478
    37.9 of words are in the 2000 most common words
    49.9 of words are in the 5000 most common words
    57.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 64
    Total number of words is 4791
    Total number of unique words is 1498
    37.6 of words are in the 2000 most common words
    52.4 of words are in the 5000 most common words
    58.2 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.
  • La Regenta - 65
    Total number of words is 854
    Total number of unique words is 389
    45.4 of words are in the 2000 most common words
    57.0 of words are in the 5000 most common words
    61.7 of words are in the 8000 most common words
    Each bar represents the percentage of words per 1000 most common words.