Ataramiñe'06 Euskal Errepresaliatu Politikoen Literatura Koadernoak - 09

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haciendo colas, con pacientes encontrándose y perdiéndose tras las
codiciadas consultas. Allí una bata blanca.
- Buenos días, ¿me podía decir dónde queda un baño?, me han dicho que
tengo que afeitarme urgentemente para una intervención.
- Diríjase a los baños públicos, están en la primera planta (me encuentro en la tercera).
- ¿Y no podría ir a un baño para los empleados del hospital? (te viene a
la memoria la papelera a rebosar).

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Naparra
“Receta”

Receta
Me diagnosticaron una hernia inguinal, con fuertes molestias y recomendación de operarme quirúrgicamente de urgencia. (Para otro capítulo y otros tiempos queda el cómo consigues “colarte” en un hospital,
que te evalúe un cirujano y te de una cita para operar, imaginaros pues
la situación.)
Son las siete de la mañana de un viernes cualquiera, te llegas hasta el
citado hospital, con una bolsa al brazo en la que llevas, una muda (por si
hay que quedarse un par de días) y todas las compras que te han dicho
corren por cuenta tuya…, desde la bata plástica que te vas a poner en
la intervención, las de los cirujanos que te van a atender, las medicinas
que te van a aplicar en el gotero, la aguja con el que te meterán éste, y
así hasta el hilo de sutura que utilizarán… Esta recopilación de materiales te ha llevado muchos días, muchos quebraderos de cabeza, pues has
encontrado esto en una botica, esto en la otra, aquello en la de más
allá… otro… etc... Pero vas todo contento porque llevas contigo todo
lo necesario y tienes un contacto esperando dentro.
La gente se arremolina haciendo largas colas por todos los lados. Tú
derechito a esa sala en donde dice “Cirugía”, buscas el contacto quien,
con una sonrisa, te tranquiliza y te dice que todo está en marcha, que
aguarde en una salita anexa a que me llamen.
Ya falta menos, así que te diriges a la salita, que es una habitación de unos
seis metros cuadrados… repleta de gente… con sus “bolsitas” a cuestas, unos sentados y los más…casi apretándonos en pie. Esta manía que
tenemos de observar todo, nos acerca en potente zoom hasta la papelera que está en el centro de la habitación, repleta y rebosante de basura, de líquidos oscuros que rezuman al piso. Miro buscando esa mirada
cómplice que me indique que alguien más se ha dado cuenta… pero
nadie pareciera haberse fijado. Será que estarán al llegar los de la limpieza.

Al cabo de tres cuartos de hora, me llaman! Por fin, adiós papelera
inmunda!!.
Entro al pasillo y un pequeño cartel anuncia “Quirófanos”, un largo pasillo repleto de médicos, asistentes, enfermeros, a quienes creo identificar
por los colores de sus batas blancas, azules, verdes; esos de marrón, son
los de la limpieza, por lo sufrido del atuendo. Público variopinto y lo que
parece un largo vagón de tren en la parte izquierda del pasillo, sólo son
camillas con sus respectivos pacientes, acomodadas una detrás de otra.
Ahí, junto a la séptima que está vacía, se me acerca una cirujana, me dice
que me baje los pantalones y los calzones y empieza a toquetearme, ..
puja !! puja más fuerte!! Y le llama a otro para que también te toque..
puja!! ves? acá está. Todavía le llamarán a otro para que te evalúe, serán
los estudiantes de prácticas –piensas- , ahí , aprendiendo en el terreno.
- Pero usted no se ha afeitado.
- Ah! No me afeitan ustedes…,? nadie me dijo…
- No, de ninguna manera, vaya usted a un baño, se afeita rapidito y rápido para acá de nuevo.
Miras a todos lados… con la cabeza imagino toda coloradota… pero
nadie te presta atención y eso que está a rebosar el pasillo, ¿será otra
situación normal? Y a buscar ese baño. Pasa a otro pasillo con más gente
haciendo colas, con pacientes encontrándose y perdiéndose tras las
codiciadas consultas. Allí una bata blanca.
- Buenos días, ¿me podía decir dónde queda un baño?, me han dicho que
tengo que afeitarme urgentemente para una intervención.
- Diríjase a los baños públicos, están en la primera planta (me encuentro en la tercera).
- ¿Y no podría ir a un baño para los empleados del hospital? (te viene a
la memoria la papelera a rebosar).

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Naparra
“Receta”

- No, de ninguna manera, ¡a los públicos!
Bajas las escaleras hasta la primera planta, encuentras los baños “públicos”, una sola puerta, tres baños… unisex!! dos con puerta… del que se
oye el apretar de dientes y culos. En la esquina uno vacío…¡sin puerta!!
ése es el mío… Hostia, si no tengo maquinilla para afeitar, qué apuro,
miro en el bolso que todavía cargo conmigo y no he metido ninguna,
qué fatalidad.
Ahí mismo, no vaya a ser que me quiten mi baño, pido la colaboración,
llega una celadora y por favor que necesito una maquinilla urgentemente… que me están esperando arriba, y a los cinco minutos me obsequia
con la preciada herramienta.
El tercer baño, …sin puerta….sin lavabo…, la única agua, la que se ve al
fondo de la poceta. Bueno resignación…,sea lo que sea, te bajas los pantalones, los calzones y ris..ras…ris…ras, llega entre gritos una de la limpieza.
- ¡Eh! Usted, ¿que está haciendo ahí?
Nervioso, le explicas la situación, ¿será que ha confundido mis sudores?¿el movimiento de brazo quizás?
Y se pone a modo de puerta humana, a fin de darte “mas intimidad”
ris…ras, ris…ras.
En eso llega mi contacto, que sabe de mis trances, y te dice que subas
urgentemente a la tercera planta, que ya está todo listo para la operación, que te aguardan.
Te miras, te preguntas si valdrá ya… ¡Tira!, sea lo que sea, para arriba otra
vez.
De nuevo entro al pasillo donde me aguarda la séptima camilla, detrás
han colocado otras dos más. Llega la cirujana, que me cambie de ropa

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y me ponga la bata plástica y el gorro que pareciera de cocinero, ¡¡menuda facha para el guisote que van a hacer conmigo!! Mi contacto se lleva
el bolso con las pertenencias, me dice que tranquilo, que lo encontraré
en la habitación a donde me suban después de la intervención, y se despide con una sonrisa.
Me acuesto en la camilla, enseguida me colocan la aguja intravenosa y el
gotero…, son las nueve y cinco de la mañana, esto ya está en marcha,
de acá ya no me saca ni Cristo si no es operado y sanito… ¡¡anda que
no ha costado llegar a este trono!!
Enseguida compruebo que no pasan a quirófano por orden de llegada
de las camillas, sino -según dice la paciente de atrás- por el tipo de operación que se trate… Y va pasando el tiempo. Al rato, uno de los del
“vagón de cabeza” empieza a solicitar ayuda a todos los que van pasando, sean estos “batas blancas, azules, verdes o marrones”, nadie le hace
caso y compruebo alucinado como el tipo se levanta, gotero en mano,
y ahí, a dos metros de la entrada al quirófano, junto a la pared…empieza a orinar. Cuando termina, con gesto de normalidad, se acuesta de
nuevo en la camilla.
¡¡Esto es demasiado, no jodas… esto no es normal!! Seguro que ahora
llegará alguien y se monta un gran alboroto. Pues no, nadie dice nada.
Pasará un gran rato antes de que aparezca uno de bata marrón a pasar
el coleto.
Y sigue pasando el tiempo, las doce de la mañana veo en un reloj. Las
camillas detrás de mí son ya un montón…, somos toda una caravana.
El gotero se me ha acabado hace rato, voy haciendo esa observación a
todo el que pasa… Ni caso. Al rato una enfermera me lo renueva por
otro lleno.
- ¿Qué tal va?
- ¿Me llamarán pronto ya?

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Naparra
“Receta”

- No, de ninguna manera, ¡a los públicos!
Bajas las escaleras hasta la primera planta, encuentras los baños “públicos”, una sola puerta, tres baños… unisex!! dos con puerta… del que se
oye el apretar de dientes y culos. En la esquina uno vacío…¡sin puerta!!
ése es el mío… Hostia, si no tengo maquinilla para afeitar, qué apuro,
miro en el bolso que todavía cargo conmigo y no he metido ninguna,
qué fatalidad.
Ahí mismo, no vaya a ser que me quiten mi baño, pido la colaboración,
llega una celadora y por favor que necesito una maquinilla urgentemente… que me están esperando arriba, y a los cinco minutos me obsequia
con la preciada herramienta.
El tercer baño, …sin puerta….sin lavabo…, la única agua, la que se ve al
fondo de la poceta. Bueno resignación…,sea lo que sea, te bajas los pantalones, los calzones y ris..ras…ris…ras, llega entre gritos una de la limpieza.
- ¡Eh! Usted, ¿que está haciendo ahí?
Nervioso, le explicas la situación, ¿será que ha confundido mis sudores?¿el movimiento de brazo quizás?
Y se pone a modo de puerta humana, a fin de darte “mas intimidad”
ris…ras, ris…ras.
En eso llega mi contacto, que sabe de mis trances, y te dice que subas
urgentemente a la tercera planta, que ya está todo listo para la operación, que te aguardan.
Te miras, te preguntas si valdrá ya… ¡Tira!, sea lo que sea, para arriba otra
vez.
De nuevo entro al pasillo donde me aguarda la séptima camilla, detrás
han colocado otras dos más. Llega la cirujana, que me cambie de ropa

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y me ponga la bata plástica y el gorro que pareciera de cocinero, ¡¡menuda facha para el guisote que van a hacer conmigo!! Mi contacto se lleva
el bolso con las pertenencias, me dice que tranquilo, que lo encontraré
en la habitación a donde me suban después de la intervención, y se despide con una sonrisa.
Me acuesto en la camilla, enseguida me colocan la aguja intravenosa y el
gotero…, son las nueve y cinco de la mañana, esto ya está en marcha,
de acá ya no me saca ni Cristo si no es operado y sanito… ¡¡anda que
no ha costado llegar a este trono!!
Enseguida compruebo que no pasan a quirófano por orden de llegada
de las camillas, sino -según dice la paciente de atrás- por el tipo de operación que se trate… Y va pasando el tiempo. Al rato, uno de los del
“vagón de cabeza” empieza a solicitar ayuda a todos los que van pasando, sean estos “batas blancas, azules, verdes o marrones”, nadie le hace
caso y compruebo alucinado como el tipo se levanta, gotero en mano,
y ahí, a dos metros de la entrada al quirófano, junto a la pared…empieza a orinar. Cuando termina, con gesto de normalidad, se acuesta de
nuevo en la camilla.
¡¡Esto es demasiado, no jodas… esto no es normal!! Seguro que ahora
llegará alguien y se monta un gran alboroto. Pues no, nadie dice nada.
Pasará un gran rato antes de que aparezca uno de bata marrón a pasar
el coleto.
Y sigue pasando el tiempo, las doce de la mañana veo en un reloj. Las
camillas detrás de mí son ya un montón…, somos toda una caravana.
El gotero se me ha acabado hace rato, voy haciendo esa observación a
todo el que pasa… Ni caso. Al rato una enfermera me lo renueva por
otro lleno.
- ¿Qué tal va?
- ¿Me llamarán pronto ya?

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Naparra
“Receta”

- No tengo ni idea señor.
Ya no sabes como ponerte, pues te duele todo. Y te llega una conversación, puertas adentro del quirófano: esto, ¡¡ bájenlo a la morgue!!
Y al ratito ves pasar a un muchacho con una bolsa plástica transparente… con dos trozos sanguinolentos, ¡qué hostia, parecen dos piernas!
Todavía, antes de las dos de la tarde, me tocaría ver pasar una bolsa con
lo que pareciera ser un brazo ahogado en mar de sangre. Pasó también
algo mas indefinido…¡¡ Vete a saber!!
Rondarían las dos y media cuando meten a la chica que está detrás mía
en el puesto de cola. No pasarán mas de 15 minutos cuando la sacan y
la vuelven a colocar detrás.
- ¿Ya te operaron?...qué rapidez ¿eh?
- No chico, (¡qué va¡) me pusieron la anestesia local, me colocaron los
chupones (que me enseña, pues todavía los tiene puestos) ¡¡y…se habían confundido de paciente!!
¡¡No joda!! Eso supera todo, llevo rato mirando a diestro y siniestro, a
ver si veo al contacto, tengo que decirle que me traiga el bolso, que me
cambio de ropa y que me voy a hacer puñetas.
Éste no aparece por ningún lado y la paciencia se me acabó hace rato.
Son las cinco de la tarde cuando entran precipitados un grupo de policías, pistola en mano, y detrás arrastran un par de camillas. Luego nos
dirá un “bata marrón” que son dos chicos baleados. Parece que la costumbre es “escoltarlos” en todo momento, no vaya a ser que cuenten
cómo fue de verdad la balacera…
Ya te vas temiendo lo peor, cuando a la media hora, una doctora nos
comunica que se cancelan todas las operaciones en el día de hoy.
¡¡Mecachis diez!!

110

Y ni siquiera me puedo ir con mi frustración, pues ni tengo la ropa para
cambiarme. No soy de los últimos en abandonar la caravana. Cuando
llega el contacto me dice estar al tanto, que lo siente, que vaya día, que
paciencia, que ya ha cuadrado con un cirujano para que el lunes a primera hora te operen, si estás de acuerdo claro.
- Bueno, déjame pensarlo y mañana te llamo y te lo confirmo.
No quieres decirle que se metan la operación por el culo…, bastante
habrá pasado él para conseguir esta cita.
Sales del hospital hecho una furia, los lagrimones te caen gordotes y te
llenas de impotencia…. No puede ser, tiene que haber otra manera de
operar sin pasar por esto… no es normal!! Y te vas a casa, dándole vueltas a la cabeza y te levantas al otro día pesaroso… No hay mas remedio, le tengo que confirmar.
- Aupi,.. Aupa , mira que sí, que estoy el lunes ahí.
- Perfecto, ven a las siete en punto, tráete todas las cosas, expediente,
medicinas, batas… y ya verás que esta vez sale todo bien.
- Ja, eso espero, vale de acuerdo, un abrazo!
Pasas un fin de semana de taquicardia. Me tengo que descargar con
alguien, y agarras y le llamas a ése que hace meses no sabes nada de él,
pero seguro que te escucha, y es que me tengo que desahogar un
poquito al menos…, compartir el peso de la “mochilita particular” siempre es bueno. Aunque a éste, y después de hablar, creo que le he pasado unas cuantas toneladas. Pobrecito, espero no se me “hernie”.
Y llega el lunes. Las siete de la mañana, y ahí estoy, clavado como un
mazo. “Cirugía”. Al ratito, con la puntualidad de aquí (un cuarto para las
8), llega el cirujano y el contacto, saludos…, y que suba a la cuarta planta, me meta en la habitación 416 y ocupe una de las camas, que enseguidita sube a “evaluarme”. San Dios, ni en la escuela me hicieron tanta

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Naparra
“Receta”

- No tengo ni idea señor.
Ya no sabes como ponerte, pues te duele todo. Y te llega una conversación, puertas adentro del quirófano: esto, ¡¡ bájenlo a la morgue!!
Y al ratito ves pasar a un muchacho con una bolsa plástica transparente… con dos trozos sanguinolentos, ¡qué hostia, parecen dos piernas!
Todavía, antes de las dos de la tarde, me tocaría ver pasar una bolsa con
lo que pareciera ser un brazo ahogado en mar de sangre. Pasó también
algo mas indefinido…¡¡ Vete a saber!!
Rondarían las dos y media cuando meten a la chica que está detrás mía
en el puesto de cola. No pasarán mas de 15 minutos cuando la sacan y
la vuelven a colocar detrás.
- ¿Ya te operaron?...qué rapidez ¿eh?
- No chico, (¡qué va¡) me pusieron la anestesia local, me colocaron los
chupones (que me enseña, pues todavía los tiene puestos) ¡¡y…se habían confundido de paciente!!
¡¡No joda!! Eso supera todo, llevo rato mirando a diestro y siniestro, a
ver si veo al contacto, tengo que decirle que me traiga el bolso, que me
cambio de ropa y que me voy a hacer puñetas.
Éste no aparece por ningún lado y la paciencia se me acabó hace rato.
Son las cinco de la tarde cuando entran precipitados un grupo de policías, pistola en mano, y detrás arrastran un par de camillas. Luego nos
dirá un “bata marrón” que son dos chicos baleados. Parece que la costumbre es “escoltarlos” en todo momento, no vaya a ser que cuenten
cómo fue de verdad la balacera…
Ya te vas temiendo lo peor, cuando a la media hora, una doctora nos
comunica que se cancelan todas las operaciones en el día de hoy.
¡¡Mecachis diez!!

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Y ni siquiera me puedo ir con mi frustración, pues ni tengo la ropa para
cambiarme. No soy de los últimos en abandonar la caravana. Cuando
llega el contacto me dice estar al tanto, que lo siente, que vaya día, que
paciencia, que ya ha cuadrado con un cirujano para que el lunes a primera hora te operen, si estás de acuerdo claro.
- Bueno, déjame pensarlo y mañana te llamo y te lo confirmo.
No quieres decirle que se metan la operación por el culo…, bastante
habrá pasado él para conseguir esta cita.
Sales del hospital hecho una furia, los lagrimones te caen gordotes y te
llenas de impotencia…. No puede ser, tiene que haber otra manera de
operar sin pasar por esto… no es normal!! Y te vas a casa, dándole vueltas a la cabeza y te levantas al otro día pesaroso… No hay mas remedio, le tengo que confirmar.
- Aupi,.. Aupa , mira que sí, que estoy el lunes ahí.
- Perfecto, ven a las siete en punto, tráete todas las cosas, expediente,
medicinas, batas… y ya verás que esta vez sale todo bien.
- Ja, eso espero, vale de acuerdo, un abrazo!
Pasas un fin de semana de taquicardia. Me tengo que descargar con
alguien, y agarras y le llamas a ése que hace meses no sabes nada de él,
pero seguro que te escucha, y es que me tengo que desahogar un
poquito al menos…, compartir el peso de la “mochilita particular” siempre es bueno. Aunque a éste, y después de hablar, creo que le he pasado unas cuantas toneladas. Pobrecito, espero no se me “hernie”.
Y llega el lunes. Las siete de la mañana, y ahí estoy, clavado como un
mazo. “Cirugía”. Al ratito, con la puntualidad de aquí (un cuarto para las
8), llega el cirujano y el contacto, saludos…, y que suba a la cuarta planta, me meta en la habitación 416 y ocupe una de las camas, que enseguidita sube a “evaluarme”. San Dios, ni en la escuela me hicieron tanta

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Naparra
“Receta”

“evaluación”. Calma, no te sofoques, -me digo- que si piensas en negativo, sólo han de venir ventarrones..
Habitación 416…, joder no doy una, dos policías a cada lado de la puerta, ¿serán para mí? no que va, ya me hubieran llevado de la puerta del
hospital.., Positivo piensa positivo…
- ¡¡Buenos días!!
- ¡¡Buenos días!!
(Simpáticos éstos) Asomo la cabeza, tres camas; la del medio vacía es la
mía; junto a la ventana un viejito sentado en aquella cama…, en la de
acá junto a la puerta, un chico esposado al catre.
- ¡¡Buenos días!!

Las 8:30. Entra el cirujano, me evalúa (estoy afeitadito lindo…, el fin de
semana ha dado de sí). Me coloca la aguja intravenosa, conecta el gotero y que en breve viene el enfermero para bajarme a quirófano.
¡¡Y es verdad!! En cinco minutos, entra un tiarrón tirando de una silla de
ruedas, me ayuda a montar en ella y salimos al ascensor, está repletito
de gente. Un par de maniobras y estamos adentro, sólo hay que bajar
una planta.
Cirugía, quirófanos, una camilla en el lado izquierdo, me subo. Hoy el
vagón de tren está flojito, delante sólo tengo a otro paciente.
Bueno, enseguida te pasamos. Habrán pasado 10 minutos, cuando lo que
me parecía un cosquilleo en la muñeca, en donde me han instalado la
aguja, se va transformando en dolor insoportable.Y se me está hinchando el brazo. ¡La hostia! ¡lo menos me han metido agua podrida estos
cabrones!

- ¡¡Buenos días!!
¡¡Por favor… por favor !!
- ¿Cómo va eso?
- Cinco minutos enteros… ¡¡socorro!!
- Yo estoy preso.
Llega una chica.
- Ya veo ya, tranquilo ¿y qué, esos de afuera tu escolta, no?
Quíteme la aguja por favor…, me va a estallar el brazo.
- Sí, me acaban de traer para operar.
En el tiempo en que cruzo dos palabras con el viejito, ya estoy oyendo
los ronquidos del muchacho… Se ha quedado frito.

¡Ah! Tranquilo, ya te la colocaron fuera de la vena. (Y se pone a clavarme en el otro brazo).
- Pero quítame primero ésta que ya no me aguanto.

El viejito está esperando para operar de una hernia umbilical que le salió
después de alguna chapucilla dice que le hicieron en otra operación, que
ya es la segunda vez que lo operan…, que patatín…, que patatán… ( yo
lo estoy oyendo… positivo, tú piensa positivo.)

¡Uf! Qué alivio. Me dice que están desayunando, que ahorita enseguida
vienen.
Un cuarto de hora mas de paciencia infinita.

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Naparra
“Receta”

“evaluación”. Calma, no te sofoques, -me digo- que si piensas en negativo, sólo han de venir ventarrones..
Habitación 416…, joder no doy una, dos policías a cada lado de la puerta, ¿serán para mí? no que va, ya me hubieran llevado de la puerta del
hospital.., Positivo piensa positivo…
- ¡¡Buenos días!!
- ¡¡Buenos días!!
(Simpáticos éstos) Asomo la cabeza, tres camas; la del medio vacía es la
mía; junto a la ventana un viejito sentado en aquella cama…, en la de
acá junto a la puerta, un chico esposado al catre.
- ¡¡Buenos días!!

Las 8:30. Entra el cirujano, me evalúa (estoy afeitadito lindo…, el fin de
semana ha dado de sí). Me coloca la aguja intravenosa, conecta el gotero y que en breve viene el enfermero para bajarme a quirófano.
¡¡Y es verdad!! En cinco minutos, entra un tiarrón tirando de una silla de
ruedas, me ayuda a montar en ella y salimos al ascensor, está repletito
de gente. Un par de maniobras y estamos adentro, sólo hay que bajar
una planta.
Cirugía, quirófanos, una camilla en el lado izquierdo, me subo. Hoy el
vagón de tren está flojito, delante sólo tengo a otro paciente.
Bueno, enseguida te pasamos. Habrán pasado 10 minutos, cuando lo que
me parecía un cosquilleo en la muñeca, en donde me han instalado la
aguja, se va transformando en dolor insoportable.Y se me está hinchando el brazo. ¡La hostia! ¡lo menos me han metido agua podrida estos
cabrones!

- ¡¡Buenos días!!
¡¡Por favor… por favor !!
- ¿Cómo va eso?
- Cinco minutos enteros… ¡¡socorro!!
- Yo estoy preso.
Llega una chica.
- Ya veo ya, tranquilo ¿y qué, esos de afuera tu escolta, no?
Quíteme la aguja por favor…, me va a estallar el brazo.
- Sí, me acaban de traer para operar.
En el tiempo en que cruzo dos palabras con el viejito, ya estoy oyendo
los ronquidos del muchacho… Se ha quedado frito.

¡Ah! Tranquilo, ya te la colocaron fuera de la vena. (Y se pone a clavarme en el otro brazo).
- Pero quítame primero ésta que ya no me aguanto.

El viejito está esperando para operar de una hernia umbilical que le salió
después de alguna chapucilla dice que le hicieron en otra operación, que
ya es la segunda vez que lo operan…, que patatín…, que patatán… ( yo
lo estoy oyendo… positivo, tú piensa positivo.)

¡Uf! Qué alivio. Me dice que están desayunando, que ahorita enseguida
vienen.
Un cuarto de hora mas de paciencia infinita.

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Naparra
“Receta”

¡Ale! ¡Hala¡ ¡Métanlo!

¡Pero si no puedo ponerme en pié!

Mira, te vamos a poner anestesia epidural, no te vas a enterar de nada.

Llame usted a un taxi ¡ pero usted se me va!

Ay, que bueno…, pues ni pensar quiero en lo que irán a hacer.

Será que la anestesia todavía hace efecto pues la sensación es buena. Me
encuentro mejor que tumbado. Abajo llamo a un taxi y que me lleve al
hotel más cercano, en donde voy a pasar una noche de rayos y truenos.

Mira…, se corta, ¿y esto?
Corta también, sí el punto por acá, agarra la gasita así, dale vuelta
acá.(¿seré el conejillo de indias de algún estudiante?, que no me pase
nada mas…, positivo piensa positivo ). Me sacan y me dejan en el pasillo, según me dicen hasta que mueva y sienta las piernas (me suena la
fracesita).
En 20 minutos, no siento las piernas, pero soy capaz de subirlas unos graditos. Un poco.
Bueno chico, te subimos a la habitación (el muchacho no está,.. el viejito
tampoco).
Mira, te quedas aquí hasta que te evalúe el cirujano, quien decidirá si te
dan de alta o no.
En un rato entra el contacto, me dice que todo ha ido bien, pero que
han encontrado un bultote al lado y que han decidido extirpar, que han
mandado hacer una biopsia, y en un mes, me darán los resultados.
¡Club! ¿? Te empiezas a acordar ¿y esto que es?...Corta!!
¡Ah! Y no levantes la cabeza que la anestesia era grandota y te puede dar
mucho dolor de cabeza!! Se despide.. no se puede quedar más.
Ahí veré llegar al viejito, darle el alta y marcharse. A las seis y media de
la tarde llega una enfermera con mi parte de alta, que el cirujano dejó
al mediodía pero terminó el turno y se fue.

114

Por la mañana, una llamada al contacto, … gracias mil y nos estamos
viendo.
Otro taxi, transportes varios y camino al nido, en donde aún me esperan dos largos días, sin nadie que me alcance un vaso de agua, sin nadie
que oiga los juramentos que me quedan por echar.
¡Ah ! el lipoma, me dirían al mes que era benigno.
Y hasta aquí… todo un drama que, sin embargo, sólo se me ocurre contároslo de forma irónica. Son historias que si no las vives no las crees.Y
creo merece la pena contarlas, que las conozcáis, pues en estos países la
gente se muere por no tener dinero para pagar un coche que les lleve
al hospital; mueren por negligencia médica; mueren porque al poco de
nacer ya están desahuciados.
Antes de acabar, aprovechando que “carbonero” no hace mucho tiempo que pasó, me gustaría pediros un favor, que seáis…, seamos, más
humanos. Que con el mismo tesón que ponemos cada día ahí, en donde
cada uno/a hemos elegido ser y estar, seamos capaces de llegar un día
cualquiera, donde la viejita de ese amigo, donde el viejito de ese paisano, donde los hermanos de aquél otro, de esos que andan en el mako…,
de los otros que están por ahí… Que les llevéis la solidaridad y cariño
y ese abrazo que nosotros no podemos dar.
Y desde mi txoko, me queda deciros que seguimos adelante, con la
misma voluntad, ganas y compromiso que hace 25 años.

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Naparra
“Receta”

¡Ale! ¡Hala¡ ¡Métanlo!

¡Pero si no puedo ponerme en pié!

Mira, te vamos a poner anestesia epidural, no te vas a enterar de nada.

Llame usted a un taxi ¡ pero usted se me va!

Ay, que bueno…, pues ni pensar quiero en lo que irán a hacer.

Será que la anestesia todavía hace efecto pues la sensación es buena. Me
encuentro mejor que tumbado. Abajo llamo a un taxi y que me lleve al
hotel más cercano, en donde voy a pasar una noche de rayos y truenos.

Mira…, se corta, ¿y esto?
Corta también, sí el punto por acá, agarra la gasita así, dale vuelta
acá.(¿seré el conejillo de indias de algún estudiante?, que no me pase
nada mas…, positivo piensa positivo ). Me sacan y me dejan en el pasillo, según me dicen hasta que mueva y sienta las piernas (me suena la
fracesita).
En 20 minutos, no siento las piernas, pero soy capaz de subirlas unos graditos. Un poco.
Bueno chico, te subimos a la habitación (el muchacho no está,.. el viejito
tampoco).
Mira, te quedas aquí hasta que te evalúe el cirujano, quien decidirá si te
dan de alta o no.
En un rato entra el contacto, me dice que todo ha ido bien, pero que
han encontrado un bultote al lado y que han decidido extirpar, que han
mandado hacer una biopsia, y en un mes, me darán los resultados.
¡Club! ¿? Te empiezas a acordar ¿y esto que es?...Corta!!
¡Ah! Y no levantes la cabeza que la anestesia era grandota y te puede dar
mucho dolor de cabeza!! Se despide.. no se puede quedar más.
Ahí veré llegar al viejito, darle el alta y marcharse. A las seis y media de
la tarde llega una enfermera con mi parte de alta, que el cirujano dejó
al mediodía pero terminó el turno y se fue.

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Por la mañana, una llamada al contacto, … gracias mil y nos estamos
viendo.
Otro taxi, transportes varios y camino al nido, en donde aún me esperan dos largos días, sin nadie que me alcance un vaso de agua, sin nadie
que oiga los juramentos que me quedan por echar.
¡Ah ! el lipoma, me dirían al mes que era benigno.
Y hasta aquí… todo un drama que, sin embargo, sólo se me ocurre contároslo de forma irónica. Son historias que si no las vives no las crees.Y
creo merece la pena contarlas, que las conozcáis, pues en estos países la
gente se muere por no tener dinero para pagar un coche que les lleve
al hospital; mueren por negligencia médica; mueren porque al poco de
nacer ya están desahuciados.
Antes de acabar, aprovechando que “carbonero” no hace mucho tiempo que pasó, me gustaría pediros un favor, que seáis…, seamos, más
humanos. Que con el mismo tesón que ponemos cada día ahí, en donde
cada uno/a hemos elegido ser y estar, seamos capaces de llegar un día
cualquiera, donde la viejita de ese amigo, donde el viejito de ese paisano, donde los hermanos de aquél otro, de esos que andan en el mako…,
de los otros que están por ahí… Que les llevéis la solidaridad y cariño
y ese abrazo que nosotros no podemos dar.
Y desde mi txoko, me queda deciros que seguimos adelante, con la
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